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LA
CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA NACIÓN
JORGE HORACIO GENTILE
El Congreso argentino es bicameral y la Cámara de
Diputados y el Senado que la componen son básicamente simétricos
y tienen muy parecidas atribuciones, aunque distinta composición
y representación. La bicameralidad se dá en Estados Unidos, México
y Canadá, y en sudamérica en Bolivia, Brasil, Colombia, Chile,
Paraguay y Uruguay; mientras que la unicameralidad en Venezuela,
Ecuador y Perú. En centroamerica y en el Caribe
tienen sistema bicameral: Antigua y Barbuda, Barbados, Bahamas, Bélice,
Granada, Haití, Jamaica, Santa Lucía, República
Dominicana, Trinidad - Tobago y Puerto Rico (que es un Estado
libre asociado a la Estados Unidos de América); y unicameral
Costa Rica, Guatemala, Honduras, El Salvador, Panamá, Surinam,
Nicaragua, Guyana, Saint Kits y Nevis (dentro de un sistema monárquico
constitutional) y Cuba (comunista).
ANTECEDENTES
Tiene por antecedentes históricos los cabildos abiertos de la época
hispana, y en el período patrio: la Soberana Asamblea del año
XIII, que sesionó entre1813 a 1815; el Congreso de Tucumán, que
comenzó sesionando en 1816 en San Miguel del Tucumán, donde se
declaró la Independencia, y se trasladó luego a Buenos Aires
donde lo hizo hasta 1820; el Congreso de 1824 a 1827 y el Congreso
General Constituyente de 1852 a 1854, que dictó la Constitución.
También podemos incluir en estos antecedentes las legislaturas
provinciales que se establecieron en los estatutos, reglamentos o
constituciones a partir de 1819 con el nombre de Asamblea
Provincial, Congreso de Representantes, Congreso de la Provincia,
Congreso General, Sala de Representantes, Congreso Provincial o
Junta General; que fueron unicamerales, excepción hecha de la del
proyecto de Constitución para la provincia de Buenos Aires del 19
de diciembre de 1933 y la Constitución del Estado de Buenos Aires
del 11 de abril de 1854, crearon una Cámara de Representantes y
un Senado como integrantes de una Asamblea General, que era el
Poder Legislativo. Las Constituciones de 1919 y 1826, también
establecían un Congreso integrado por una Cámara de
Representantes y un Senado. Los proyectos de constituciones de
Juan Bautista Alberdi, de Pedro de Angelis y de José Benjamín
Gorostiaga, de 1852, preveían
también un Congreso bicameral,con cámaras de diputados y
senadores, en los dos primeros casos. En el de Alberdi primero se
habla del Senado y luego de la Cámara de Diputados.
LA
CÁMARA DE DIPUTADOS EN LA CONSTITUCIÓN
La Constitución argentina trata, en 19 artículos y
una disposición transitoria, acerca de La Cámara de Diputados en
el primer capítulo, artículos 45 al 53, de la Sección primera,
denominada “Del Poder Legislativo”,
que está ubicada en la segunda parte de su texto, dedicada
a las Autoridades de la Nación. Los artículos 39, 40, 44, 59,
84, 99 inciso 5, 118 y la Disposición Transitoria Decimocuarta se
refieren, también, a este Cuerpo, y a los diputados se los
menciona en los artículos 67, 69, 74 a los diputados. En la
Constitución de Estados Unidos de América, la Cámara de
Representantes, que equivale a la nuestra de Diputados, integrada
por representantes, es reglada por el artículo I, Sección 2.
El que la Ley Fundamental, siguiendo también el modelo norteamericano,
trate en primer término respeto de la Cámara de Diputados y
luego del Senado (el proyecto de Alberdi era a la inversa); que
permita que aquel Cuerpo tenga más integrantes que éste; que los
diputados sean elegidos directamente por el pueblo y que los
senadores lo hayan sido por las legislatura provinciales, o por
una junta de electores en la Capital Federal, hasta el año 2001,
en que, también por la reforma constitucional de 1994 fueron
electivos; que con motivo de que la edad mínima, 25 años, para
ser diputados es inferior a la establecida para ser senador, 30, y
que como para ejercer este cargo hace falta una renta mínima que
no se exige para integrar la Cámara baja, permite una mayor
amplitud en las posibilidades de ingresar a la misma; todo lo cual
nos hace pensar que la simetría en el poder de ambas cámaras se
encuentra levemente inclinada a favorecer a la de Diputados. Esto
se refleja, además, en algunas competencias exclusivas como las
del artículo 52, que le otorga la iniciativa en las importantes
leyes sobre contribuciones y reclutamiento de tropas; y la de los
artículos 39 y 40 -introducidos en la reforma de 1994- en que
también la tiene respecto de la iniciativa popular y la consulta
popular vinculante. La derogación del artículo 51 de la
Constitución en la reforma de 1860, que le daba la iniciativa al
Senado en el trámite de la declaración de la necesidad de la
reforma constitucional, puso equilibrio en esto que sería la
competencia más importante que tiene el Congreso, cual es la de
iniciar la primera etapa del ejercicio del poder constituyente
derivado.
Carlos
María Bidegain ha dicho, respecto del papel que ocupan la Cámara
de Representantes o de Diputados, y el Senado en el sistema
constitucional norteamericano y argentino, que
“Mientras en el régimen
parlamentario inglés la Cámara de los Comunes ha ido anulando prácticamente
las facultades colegisladoras de la Cámara de los Lores, en este
caso la relativa notabilidad del Senado no implica alteración
fundamental de las funciones que la Constitución ha atribuido a
las dos ramas del Congreso. La Cámara baja no ha declinado
ninguna de sus prerrogativas en beneficio de la otra. Tampoco ha
utilizado el Senado sistemáticamente su autoridad para imponer
sus decisiones a la otra Cámara, ni ha tenido éxito en todos los
casos en que lo ha intentado. La Cámara de Representantes trata
con el Senado en un pie de igualdad y exite, recíprocamente, ese
tratamiento. Todas las circunstancias anotadas que exaltan la
posición del Senado, pueden resultar anuladas en un régimen en
el cual, junto a los órganos regulares del gobierno, una poderosa
opinión pública sigue atentamente su acción y se organiza rápidamente
para exponer sus puntos de vista sobre los problemas del
momento.” Y, agrega, que “no existe una lucha declarada entre ambas Cámaras por el
predominio, con miras a anular la autoridad de una de ellas, como
ocurrió en el Parlamento inglés.”
La
Constitución debió seguir a Alberdi que en su proyecto decía: “La
Cámara de Diputados representa la nación en globo,(...). Cada
diputado representa a la nación, no al pueblo que lo elige.”
(art. 61) No siempre los diputados tienen presente este concepto
que considero implícito en nuestra Ley Fundamental.
COMPOSICIÓN
El
artículo 45, según el texto ordenado de la Constitución
de 1994, regla: “La Cámara
de Diputados se compondrá de representantes elegidos directamente
por el pueblo de las provincias, de la ciudad de Buenos Aires, y
de la Capital en caso de traslado, que se consideran a este fin
como distritos electorales de un solo Estado y a simple pluralidad
de sufragios. El número de representantes será de uno por cada
treinta y tres mil habitantes o fracción que no baje de dieciséis
mil quinientos. Después de la realización de cada censo, el
Congreso fijará la representación con arreglo al mismo, pudiendo
aumentar pero no disminuir la base expresada para cada
diputado.” Este porcentaje se estableció en la reforma de
1898 ya que en la Constitución de 1853, en su artículo 33º,
estableció que era de uno cada veinte mil o una fracción que no
baje del número de diez mil, y no existía la última frase que
obligaba al Congreso a aumentarlo después de cada censo, la misma
“(..)tiene por objeto
facilitar al Congreso la adopción de medidas tendientes a evitar
que algunas provincias más pobladas, por su mayor desarrollo
demográfico, puedan aumentar exageradamente su representación
con relación a las demás. Propónese, a la vez impedir la
formación de una Cámara demasiado numerosa, porque si se eleva
el divisor común o base de proprocionalidad el número de
representates podrá ser convenientemente arreglado.”
En la reforma de 1949 el porcentaje era de uno cada cien mil o
fracción que no baje de cincuenta mil (art. 42). La ley de facto
22.847, actualmente vigente, establece que el porcentaje es de
uno cada 161 mil o fracción que no baje de 80.500, más tres por
cada distrito, los que no podrán tener menos de 5 diputados. La
anterior ley 19.862, también de facto,
de 1972, establecía que el número de los diputados era de uno
cada ciento treinta y cinco mil o fracción que no baje de sesenta
y siete mil quinientos, tomándose como base el censo de 1970, a
dicha representación se le agregaba por cada distrito 3
diputados, que será el número mínimo que le corresponda en la Cámara,
excepción hecha del Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida
e Islas del Atlántico Sur que serán de 2 diputados. En la
Constitución de Estados Unidos los estados tienen representantes
en proporción al número de habitantes “(...)el cual se determinará agregando al número total de personas
libres, entre las que se comprende a las que están obligadas al
servicio por cierto número de años, y se excluye a los indios
que no pagan contribuciones, las tres quintas partes de todas las
demás” (art. I, Secc. II, 3) Esto se refería a los
esclavos que fueron constitucionalmente liberados recién con la
Enmienda XIIIª de 1865, después de la guerra de secesión.
Los censos nacionales tuvieron lugar en 1869, 1895,
1914,1947, 1960, 1970, 1980, 1991 y 2001. La ley 17.622 fijó que
los mismos tenía que realizarse en los años terminados en cero
por recomendación de la ONU, lo que no ocurrió en los dos últimos
que fueron en 1991 y 2001
En
la Constitución de 1953 el artículo 34º disponía: “Los diputados para la primera Legislatura se nombrarán en la proporción
siguiente: por la Capital seis (6); por provincia de Buenos Aires
seis (6); por la de Córdoba seis (6); por la de Catamarca tres
(3); por la de Corrientes cuatro (4); por la de Entre Ríos dos
(2); por la de Jujuy dos (2); por la de Mendoza tres (3); por la
de La Rioja dos (2); por la de Salta tres (3); por la de Santiago
cuatro (4); por la de San Juan dos (2); por la de Santa Fe dos
(2); por la de San Luis dos (2); y por la de Tucumán tres (3)”.
Al discutirse el mismo los convencionales Facundo Zuviría,
Salustiano Zavalía y Benjamín J.Lavaisse manifestaron su
disconformidad con la distribución provisoria que el mismo proponía;
pero José Benjamín Gorostiaga, en la sesión del 26 de abril de
1853, “explicó que en la
designación del número de diputados por cada Provincia habíase
creído conveniente sujetarse al que se fijó por el Congreso en
1826, por no haber un censo que suministrara datos exactos sobre
la reespectiva población de las provincias, y en el interés de
no proceder tampoco arbitrariamente". Dicho artículo fue
reformado en 1860, en su primera parte, el que quedó redactado
como lo está actualmente el artículo 46: “Los
diputados para la primera Legislatura se nombrarán en la proporción
siguiente: por la provincia de Buenos Aires doce; por la de Córdoba
seis; por la de Catamarca tres; por la de Corrientes cuatro; por
la de Entre Ríos dos; por la de Jujuy dos; por la de Mendoza
tres; por la de La Rioja dos; por la de Salta tres; por la de
Santiago cuatro; por la de San Juan dos; por la de Santa Fe dos;
por la de San Luis dos; y por la de Tucumán tres.”
El
artículo siguiente, el 35º del Texto de 1853, que ahora lleva el
número artículo 47 regla: “Para
la segunda Legislatura deberá realizarse el censo general, y
arreglarse a él el número de diputados; pero este censo sólo
podrá renovarse cada diez años.” Esta redacción nos
permite interpretar que el constituyente no quiso que ninguna
provincia o distrito tuviera menos de dos diputados, lo que no se
condice con lo que dispone la Carta Fundamental y ha sido la práctica
histórica en los Estados Unidos de América, donde actualmente
hay varios estados que sólo tienen un representante (Alaska,
Dakota del Norte, Dakota del Sur, Montana, Wyoming, Vermont y
Delaware). Decreto 15.100 de 1957 fijó el número de diputados a
razón de uno cada 85 mil habitantes o fracción no menor de
42.500 y de esa manera las provincias de Chubut, Formosa, La
Rioja, Neuquén, y Santa Cruz tuvieron un solo diputado entre 1958
y 1960, y es la única vez que ello ocurrió en la historia de la
Cámara, ya que nunca algún distrito tuvo asignado menos de dos
diputados. La ley 15.264 estableció el mínimo de dos diputados
por distrito, y la ley 22.847, de 1983, en su artículo 3º lo
aumentó a cinco, “compensando las peculiares diferencia entre una y otra provincia”, lo
que es inconstitucional porque contradice lo dispuesto por el artículo
45 de la Carta Fundamental. Juan Carlos Maqueda comparte este
criterio apoyándose en Germán Bidart Campos, María Angélica
Gelli y en un poyecto de resolución del diputado Jorge Reinado
Vanossi (Expte. 2655-D-91).
En proyecto de constitución de Alberdi decía que “ninguna provincia dejará de tener un diputado al menos” (art.63)
Nuestra Cámara de Diputados tuvo 50 miembros entre
1854 y 1872, 86 entre 1873 y 1897, desde 1898 hasta 1919 estuvo
compuesta por 120 diputados, 158 tuvo entre1920 a 1952, bajó a
155 entre 1953 y 1954, volvió a aumentar en 1955 a 157, subió a
187 entre 1958 y 1959, entre 1960 a 1966 tuvo 192, entre 1973 a
1976 aumentó a 243, entre 1983 a 1991 ascendió a 254, para
llegar a los 257 actuales en 1992, cuando se creó la provincia de
Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Después de los censos de 1991 y
2001 no se ha dictado la ley que arregla, en los términos del artículo
47, el número de diputados que corresponden a cada distritos y
existen algunos sobrerepresentados y otros infrarepresentados. La
Capital Federal, que tiene 2.776.138 habitantes, según el censo
de 2001, y mantiene 25 diputados, 7 más que Córdoba, que tiene
3.066.801, y 18 integrantes de la Cámara Baja. Santa Fé, con
3.000.071, tiene 19, uno más que Córdoba.
La Cámara de Representantes de Estados Unidos comenzó teniendo 65
miembros en 1789, se aumentó a 105 en 1790, con una proporción
de uno cada 323.000 y sobre una población de 3.929.214, 141 en
1800, 181 en 1810, en 1820 a 212, en 1830 a 240, 1840 a 223, en
1850 a 234, a 241 en 1860, a 293 en 1870, en 1880 325, en 1890 a
357, a 391 en 1900, y desde 1910, cuando tenía 91.972.266
habitantes, a 435, con un porcentaje de uno cada 211.877, que es
la cantidad de representantes que se mantiene hasta la actualidad.
La Constitución de de México
dice que la Cámara de Diputados tiene 500 miembros, “300
diputados electos según el principio de votación mayoritaria
relativa, mediante el sistema de distritos electorales
uninominales, y 200 Diputados que serán electos según el
principio de representación proporcional, mediante el sistema de
listas regionales, votadas en circunscripciones plurinominales”
(art. 52), la de Bolivia dice que tiene 130 miembros (art. 60),
la de Chile 120 (art. 43) y Uruguay 99 (art. 88).
El Bundestag en Alemania Federal, que equivale a la Cámara de Diputados,
tiene 598 componentes, antes de 2002 tenía 656. La Cámara de los
Comunes en Gran Bretaña tiene 659 miembros, el Congreso de los
Diputados de las Cortes Generales de España tiene 350
integrantes, aunque la Constitución en su artículo 68.1, indica
que puede tener entre 300 y 400. En Italia, desde las elecciones
del año 2006, la Cámara de Diputados tiene 630 miembros, de los
cuales 12 son elegidos por los italianos que viven en el exterior,
y la Asamblea Nacional de Francia , que es la Cámara baja, tiene
577 diputados.
La
Constitución de 1853 tenía un artículo 37º, que era una
disposición transitoria, que inexplicable los constituyente de
1994 lo mantuvieron en el Texto actual, sin ser parte de las diez
y siete disposiciones transitorias con que termina el mismo, con
el número 49 que dice: “Por
esta vez las Legislaturas de las provincias reglarán los medios
de hacer efectiva la elección directa de los diputados de la Nación:
para lo sucesivo el Congreso expedirá una ley general.” Su
contenido es letra muerta por lo que el artículo debió ser
suprimido como lo hizo la Convención de 1949.
SISTEMAS ELECTORALES
La ley 140 de 1857 estableció un
sistema de lista mayoritaria por entender que eso era lo que quería
decir la Constitución cuando hablaba de “simple pluralidad de
sufragios”, lo que dejaba fuera de la Cámara a las mínorias de
los distritos. En 1902 la ley 4161 estableció el sistema
uninominal por circunscripciones la que fue derogada en 1905 por
la 4578, con lo que se volvió al sistema de lista completa de la
ley 140. La ley 8871, de 1912 mejor conocida como ley Sáenz Peña,
estableció el sistema de voto restringuido (mal llamado de lista
incompleta), con lo que los dos tercios de las vacantes eran
cubiertas por la primera mayoría y el resto por la segunda, el
votante podía tachar y reemplazar a los candidatos de las lista
por los de otras oficializadas.
En
1951 la ley 14.032 restableció el sistema uninominal por
circunscripciones, pero con la variante que los distritos de
Capital Federal, Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe se
dividían por la cantidad de diputados que tenían que elegir
menos uno, que eran adjudicado a las minorías que habían tenido
mejor votación en las circunscripciones. Luego, por la ley 14.292
de 1953, se lo aumentó a dos. La traza y el diseño de las
circunscripciones ha suscitado conflictos y sentencias judiciales
en los Estados Unidos, donde se aplica el sistema uninominal por
circunscripciones, ya que han tratado de combatir los dibujos
caprichosos de las mismas, con
el propósito de favorecer o perjudicar a alguno de los partidos,
práctica que, en el país del norte, se denomina gerrymanderig,
por un gobernador de Massachusetts, Elbridge Gerry, que en el
siglo XIX los trazaba en forma de salamandra. En Argentina se
dibujaron las circunscripciones durante la segunda presidencia de
Perón con el propósito de disminuir la representación de la
UCR, que tenía un aguerrido bloque minoritario de 44 diputados.
El decreto 15.100, de 1957, restableció el sistema de la
ley Sáenz Peña. El decreto 7164 de 1961 estableció el sistema
de representación proporcional D´Hondt, con un piso del 3 por
ciento. La ley 19.862 de 1972 aumentó el piso al 8 por ciento o
un mínimo de 135 mil votos para participar del reparto
porporcional. El Código Electoral, ley 19.945, no permite
ingresar al reparto proporcional a las listas de candidatos que no
hayan obtenido el 3 por ciento de votos del padrón electoral de
sus distritos (art. 160). Estos pisos contradicen al artículo 45
de la Constitución ya que proscriben a las listas minoritarias
sin razón que lo justifique.
REQUISITOS
El
artículo 48 dispone que “Para
ser diputado se requiere haber cumplido la edad de veinticinco años,
tener cuatro años de ciudadanía en ejercicio, y ser natural de
la provincia que lo elija, o con dos años de residencia inmediata
en ella.” Este último requisito de ser natural o residente
de la provincia que lo elija fue agregado en la reforma
constitucional de 1860. En el proyecto de Juan Bautista Alberdi se
exigía solo dos años de ciudadanía, apartándose así de la
Constitución norteamericana que establecía siete años (Art. I, Secc. 2ª, cl. 2). La reforma de 1949 estableció en el artículo 43 que:
“Para ser elegido diputado
se requiere haber cumplido la edad de veinticinco años, tener
cuatro años de ciudadanía en ejercicio los argentinos nativos y
diez los naturalizados, y ser nativos de la provincia que lo elija
o con dos años de residencia inmediata en ella.” Respecto
de la edad, debe entenderse que la misma, según el texto vigente,
es necesaria para asumir el cargo y jurar, lo que en algunos casos
no ha sido respetado por la Cámara al permitir el ingreso
diputados con menor edad. Los que no tengan 25 años pueden ser
candidatos, pero elegidos no pueden asumir,en cambio los senadores
tienen que tener 30 años al momento de ser elegidos (art. 55).
Bidegain
nos recuerda que “Las cámaras
han tenido que considerar varios casos en que los elector no había
alcanzado la edad mínima. Entre ellos se destacan los de los
diputados Ramón J. Cárcano (1884) y Antonio de Tomaso (1914),
que fueron admitidos tras extensos debates cargados de
consideraciones políticas. En el caso del diputado Emilio Hardoy,
que presentó su diploma en 1936, el debate se fue postergando
hasta 1938, en que, llegado a esa edad, pudo incorporarse a la Cámara.
Por el contrario, el diploma del diputado Federico Pinedo fue
rechazado en 1919 por esta razón. En otros casos hubo silencio cómplice,
no presentándose impugnación alguna contra electos que carecía
de la edad mínima, como ocurrió en 1886, en el caso del diputado
Joaquín V. Gonzalez.”
LAS DIPUTADAS
La
mujeres ingresan en la Cámara por primera vez en 1952 en número
de 23, entre 1953 y 1954 hubo 25, en 1955 fueron 34, entre 1958 y
1959 bajó a 4, 1960 y 1961 a 2, entre 1963 y 1964 sólo 1, subió
a 4 entre 1965 y 1966; en 1973 fueron 19, 1974 aumentó a 21 y
1975 a 22. Entre 1983 a 1987 hubo 11, aumentó a 12 entre 1987 a
1989, a 17 entre 1989 a 1991, y a 14 desde 1991 a 1993. Desde la
vigencia de la ley de cupo 24.012 de 1991 subió entre 1993 a 1995
a 35 y a 70 entre 1995 y 1997.
En Estados Unidos la mujeres llegan al Congreso en 1920, en
Francia en 1944, en Brasil en 1932, en Uruguay en 1934, en Chile y
Costa Rica en 1949, en Bolivia en 1952 y en Perú en 1955.
JURAMENTO
El
Reglamento de la Cámara baja autorizan cuatro fórmulas para el
juramento de los diputados cuando ingresan al Cuerpo: por Dios, la
patria y los Santos Evangelios; por Dios y la Patria; por la
Patria; o sin invocación alguna (art. 10).
DURACIÓN DE LOS MANDATOS
El
Artículo 50 de la Constitución dispone que “Los
diputados durarán en su representación por cuatro años, y son
reelegibles; pero la Sala se renovará por mitad cada bienio; a
cuyo efecto los nombrados para la primera Legislatura, luego que
se reúnan, sortearán los que deban salir en el primer período.”
El primer sorteo tuvo lugar el 13 de julio de 1855, lo que se hizo
después que se restableciera el Congreso suprimido por los golpes
de estado. Respecto del plazo los constituyente se apartaron del
modelo de la Constitución norteamericana, donde los
representantes duran dos años en su mandato y la Cámara se
renueva integramente, y siguieron a las Constituciones de 1819 y
1826.
Gonzalez Calderón dice que los cuatro años tienen “tres objetivos(...)asegurar la vinculación íntima entre electores
y elegidos; mantener cierto espíritu conservador en el seno de la
cámara y dar al representante el tiempo necesario para que se
imponga del mecanismo de la legislación.”
La Constitución de 1949, mientras tuvo vigencia, amplió
el mandato a seis años, y la renovación por mitades se hacía
cada tres años, pudiendo también ser reelectos. El mínimo por
distrito se estableció expresamente en dos diputados (art.42).
Con el Estatuto Fundamental del 24 de agosto de 1972 se dispuso
que los diputados duraban cuatro años y que la renovación se hacía
en ese mismo lapso de tiempo con la cámara completa, por lo que
los diputados elegidos en 1973 no se renovaron parcialmente a los
dos años, en 1975 (art. 42).. En ambos casos puden ser reelectos.
En cambio no son reelegibles en el período inmediato los
diputados según la Constitución de México, que tiene un Poder
Legislativo bicameral y los diputados duran tres años en su
mandato (art. 59), y en la de Costa Rica, que tiene una Asamblea
Legislativa unicameral y los diputados que la integran duran
cuatro años (art. 107). En la Constitución de la ciudad autónoma
de Buenos Aires se dispone que los diputados, que duran cuatro años,
“Si fueren reelectos no
pueden ser elegidos para un nuevo período sino con el intervalo
de cuatro años” (art. 69)
La renovación total que se hace cada dos años de la Cámara
de Representantes en los Estados Unidos y su comparación con los
cuatro años que parecen excesivos después de los episodios
protagonizado a fines de 2005 por el diputado Eduardo Lorenzo
Borocotó, que se pasó desde la bancada opositora para la que había
sido elegido al oficialismo en una publicitada audiencia con el
presidente Néstor Kirchner; y del diputado Rafael Bielsa, que
llegó a afirmar que su banca era del presidente Kirchner luego de
aceptar e, inmediatamente, renunciar al ofrecimiento de este para
ser embajador en Francia antes de prestar juramento, luego que en
la campaña electoral había prometido cumplir con su mandato.
Alexander
Hamilton y James Madison argumentaron
respecto de este breve plazo del mandato de los representantes,
que en “el servicio
legislativo establecido en la mayoría de los Estados, para la
rama más numerosa, es(...)de un año”,
que: “Así como es
esencial a la libertad que el gobierno en general tenga intereses
comunes con el pueblo, es particularmente esencial que el sector
que ahora estudiamos (La Cámara de Representantes)
dependa inmediatamente del pueblo y simpatice estrechamente con él.
Las elecciones frecuentes son, sin duda alguna, la única política
que permite lograr eficazmente esta dependencia y resta simpatía.”
A esto agregaron que
“Es una máxima aceptada(...)cuando más grande sea el poder
menor debe ser su duración y, a la inversa, que cuanto menor es
el poder, con mayor tranquilidad puede prolongarse su duración.”
Para terminar afirmando que
“Con menos poder de que abusar, los representantes federales
tendrán por un lado menos tentaciones y por otro se verán
sujetos a una doble vigilancia”.
En
los sistemas parlamentarios, a donde los mandatos pueden acortarse
por la disolución de dichos cuerpos y el llamado anticipado a
elecciones, el mandato de los integrantes del Bundestag alemán y
del Congreso de los Diputados del Reino de España es de cuatro años;
el de los integrantes de la Cámara de los Comunes, en el Reino
Unido, y de la
Asamblea Nacional, de Francia, de cinco años.
VACANTES Y SUPLENTES
El
artículo 51 dispone “En
caso de vacante, el gobierno de provincia, o de la Capital, hace
proceder a elección legal de un nuevo miembro.” Este artículo
es análogo al de la Constitución norteamericana que dice “cuando
ocurran vacantes en la representación por algún Estado, la
autoridad ejecutiva de éste dará orden para hacer la elección
que ha de llenar esas vacantes” (art. I, secc. 3ª, cl. 4),
la omisión de un término para hacer la elección se explica en
los Estados Unidos porque “el
tiempo, lugares y modo de hacer la elección de senadores y
representantes serán determinados en cada estados por su propia
Legislatura”; si bien “el Congreso puede, en cualquier momento, por ley, hacer o alterar
dichos arreglos, excepto en lo relativo a los lugares en donde
deben elegirse los senadores” (art. I, secc. 4ª,
cl. 1).
La Ley 7, del 28 de noviembre de
1854, disponía la designación de un suplente por cada dos
diputados, pero cayó de desuetudo hacia 1863 y hubo
legisladores suplentes que ocuparos bancas de titulares hasta el
30 de abril de 1865. Las leyes 16.582 y 19.862 establecieron
nuevamente la elección de suplentes. La Constitución vigente sólo
menciona a los suplentes en el ante último párrafo de la
Disposición transitoria 4ª, pero refiriéndose a las vacantes de
los senadores por las causales del artículo 62, o sea “muerte,
renuncia u otras causa”.
Desde el 1972, se eligen suplentes
junto a los titulares, cuando son 2 los titulares se eligen 2
suplentes, cuando los titulares son de 3 a 5 elijen 3 suplentes,
cuando son 6 o 7 elijen 4, cuando son titulares 8 elijen 5, cuando
son 9 o 10 elijen 6 suplentes, cuando son de 11 a 20, tienen 8
suplentes y cuando son 21 o más tienen 10 suplentes (art. 163 del
Código Electoral Nacional, Texto ordenado de la Ley 19.945). para
que “en caso de muerte,
renuncia, separación, inhabilidad o incapacidad permanente de un
diputado nacional lo sustituirán quienes figuren en la
lista como candidatos titulares según el orden establecido”
(art. 164 del Código Electoral Nacional). El Reglamento de la Cámara
de Diputados dice en el
artículo 21 que “Los
permisos que la Cámara acordase a algunos de sus miembros para
desempeñar empleos o comisiones del Poder Ejecutivo nacional o
que le fueren encomendados por las provincias, sólo podrán durar
por el año legislativo en que fueren otorgados y no podrán ser
concedidos, en caso alguno, con la autorización de ejercer simultáneamente
las funciones legislativas. En cambio, cuando los permisos fueren
otorgados para ejercer comisiones que le hubiere encomendado la Cámara
al legislador, el cuerpo podrá disponer que el mismo lo sea con
la autorización del ejercicio simultáneo de sus funciones como
diputado, cuando ello fuere compatible por razones funcionales. En
el caso de los permisos previstos en la primera parte del apartado
anterior, los mismos serán siempre otorgados sin goce de haberes,
salvo que la comisión otorgada al diputado fuere sin goce de
haberes y que estuviere suficientemente justificada la percepción
de los mismos. En caso de producirse alguna de las situaciones de
vacancia transitoria previstas en el presente artículo, la Cámara
podrá disponer la incorporación del diputado suplente, quien
cesará en sus funciones cuando se reincorpore el titular.”
Esta última parte del artículo no es contrario a lo que dispone
el artículo 160 del Código Nacional Electoral, por el contrario
lo complementa, y podría ampliarse a los casos de excusación de
los diputados al votarse la formación de causa en el juicio político.
En la práctica no se cubren las ausencias transitorias con
suplentes, a pesar que muchas veces son prolongadas en el tiempo.
Durante el año 2003 pedí, como suplente electo por la provincia
de Córdoba, incorporarme a la Cámara por estar de licencia,
ejerciendo el cargo de Embajador en la Republica Italiana, el
diputado titular Humberto Jesús Roggero pero nunca se me incorporó
a la misma.
Como curiosidad señalamos que según
el artículo 141 de la Constitución de Panamá por cada
legislador se eligen dos suplentes, que lo reemplazarán en caso
de faltas y por el orden de su elección.
SANCIONES
La Cámara de Diputados aplicó las
siguientes sanciones a sus integrantes: de apercibimiento el 19 de
mayo de 1993 al diputado por Luis Saadi; de suspensión a los
diputados H. Cambareri el 24 de agosto de 1988 y a Eduardo Varela
Cid el 18/19 de abril de 1995 y de expulsión a Angel Luque el
18/19 de abril de 1991.
NO
INCORPORACIONES
Hugo dos diputados electos que la Cámara
se negó a incorporar:
1.
El caso Bussi:
El 1º de diciembre de 1999 la Cámara
de Diputados se negó a incorporar al diputado de la Nación
Antonio Domingo Bussi, elegido por cien mil votos en la provincia
de Tucumán en las elecciones del 24 de octubre de 1999, a pesar
que ni la oficialización de la candidatura, ni el comicio, ni el
resultado electoral, ni el diploma que se le expidió fueron
impugnados ante la Junta Electoral. El 10 de mayo de 2000 la Cámara
resolvió rechazar el diploma "de conformidad al artículo 64
de la Constitución Nacional", en consonancia con el Dictamen
de su Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento del 13 de
abril de ese año que "(...) en
nombre de la Constitución de la Nación Argentina, en nombre de
la justicia universal, en nombre del "nunca más" y en
nombre de la propia dignidad de esta Cámara y de sus integrantes,
solicitamos a nuestros pares que se rechace el diploma del
diputado electo Antonio Domingo Bussi". En su
reemplazo fue incorporado posteriormente su hijo Ricardo Argentino
Bussi, otro miembro de su Partido Fuerza Republicana.
Bussi padre demandó mediante
amparo esta decisión y la misma fue rechazada por la Juez Federal
María Servini de Cubría, decisión que confirmó la Cámara
Nacional Electoral por tratarse de una "cuestión política no justiciable" fundándola en que la
"decisión relativa a la integración de uno de los tres órganos
esenciales de la estructura del Estado, cuyas competencias
excluyentes forman la esencia de la forma republicana de gobierno,
encuadra en lo que la doctrina conceptúa como `acto institucional´
, es decir un acto que ejecuta directamente una norma
constitucional y que, por tanto, es dictado en ejercicio de una
actividad reglada o discrecional de los órganos estatales".
"El tema escapa al ámbito del Poder Judicial, ya que
encomendarle la decisión de cuestiones como la de autos
significa poner en juego la independencia del Poder Legislativo.
Las Cámara del Congreso constituyen cuerpos políticos por lo que
llama hacia sí el proceso electoral del que depende su propia
integración."
La Corte Suprema de Justicia de la
Nación el 11 de octubre de 2001 revocó esta sentencia, por
unanimidad y con dictamen en igual sentido del Procurador General
de la Nación, y declaró el caso justiciable, fundado en el fallo
"Powell versus McCormack" de la Corte Suprema de
Justicia de los Estados Unidos de América. En esa oportunidad
dijo nuestro más Alto Tribunal que "El
actor sostiene que la Cámara de Diputados no tiene competencia
para actuar como lo hizo, esto es, que habiendo sido proclamado
legislador por las autoridades electorales pertinentes y reuniendo
todos los requisitos que la Constitución Nacional exige para ser
diputado, sólo corresponde proceder a su incorporación. Esa
determinación es una cuestión justiciable. Dicho con otro giro,
planteada una causa, no hay otro poder por encima del de esta
corte para resolver acerca de la existencia y los límites de las
atribuciones constitucionales otorgadas a los departamentos
legislativos, judicial y ejecutivo, y del deslinde de atribuciones
de éstos entre sí y con respecto a los de las provincias. No
admite excepciones, en estos ámbitos el principio reiteradamente
sostenido por el tribunal, ya desde 1864, en cuanto a que él
"es el intérprete final de la Constitución
("Fallos", 12:340)(...)uno
de los pilares en que se asienta la Constitución Nacional es el
principio de la soberanía del pueblo (artículo 1º). Este, en términos
de Hamilton, implica que el pueblo debe poder elegir a quien lo
gobierne según le plazca (véase la cita en "Powell versus
Mc Cormack", página 547). El actor, elegido por el pueblo en
comicios libres, resiste la negativa de la Cámara de Diputados a
incorporarlo y ésta invoca la Constitución Nacional para vedarle
su ingreso. Este conflicto configura la cuestión justiciable que
el a quo desconoció y cuya comprobación impone dejar sin efecto
la sentencia recurrida."
Con este fallo la Corte se aparta
del estándar establecido en los casos:
1.1. "Roque Pérez" , de 1865, (Fallos",
2:253) cuando se cuestionaba la anulación de la elección de un
senador electo por el Senado de la Nación y en el que la Corte,
remitiéndose al dictamen del Procurador General Dr. Francisco
Pico, dijo:"(...) cada
cámara del Congreso Nacional es el único juez de las elecciones,
derechos y títulos de sus miembros en cuanto a su validez, y la
Corte Suprema no tiene competencia para intervenir en este asunto,
que la Constitución atribuye exclusivamente al Senado".
1.2.
"Chaco, Provincia de c. Estado Nacional (Senado de la Nación)"
de 1998
Fallos 321:3236), donde la el
Senado había rechazado un diploma de un electo y simultáneamente
había elegido otro, afirmando que "las objeciones que sobre ese accionar del Senado de la Nación
pudieran formularse, remiten al modo en que ha ejercitado sus
facultades constitucionales privativas, ámbito pacíficamente
excluido del control jurisdiccional. Se trata(...)de
un espacio propio y exclusivo de ese órgano(...)en el que goza de amplia discrecionalidad funcional..."
1.3.
"Guadalupe
Hernández, Simón s/ Amparo", de agosto de 1999, cuando en
la Provincia de Catamarca se pretendía que Ramón Saadi y
Oscar Garbe había sido elegido senadores en forma irregular, y en
este caso la Corte Suprema dijo en el voto de la mayoría que: "no es admisible que los
magistrados exhorbiten los límites de sus atribuciones y actúen
sustituyendo aquellos mecanismos parlamentarios aptos para
resolver la controversia. De otro modo la actividad judicial podría
ser utilizada para interferir los resultados que en el marco
parlamentario genere la voluntad de las mayorías, lo que no
resulta posible admitir sin quiebra del orden constitucional"
La sentencia sigue los lineamiento
de la Corte Suprema de los Estados Unidos a partir del caso
"Baker versus Carl" ( 369 U.S. 186) en el que trata de
reducir y desmantelar la doctrina anterior de las "cuestiones políticas no justiciables", apoyándose
en casos anteriores del Alto Tribunal Nacional, que contrariaban
el voto de la mayoría en el célebre caso "Cullen c.
Llerena" (Fallos,53:420), donde se había adoptado dicho estándar,
como cuando intervino en cuestiones interna de un partido político
(Fallos, 307:1774); o la admisibilidad de un candidato
independiente para diputado nacional (Fallos, 310:819); o revisó
resultados electorales (Fallos, 308:1745); o la legalidad de
procedimientos para la sanción de las leyes (Fallos, 317:335) o
la competencia del Senado para determinar la designación de sus
miembros (Fallos,321:3236).Los ministros Fayt, Bossert, Belluscio
y Petracchi rechazaron la teoría de las cuestiones políticas no
justiciables en el ya mencionado caso "Provincia del
Chaco" (Fallos, 321: 3236) y en "Tomasella Cima, Carlos
L." (Fallos, 322:2370), donde se cuestionaba una elección.
La reforma constitucional de 1994
no ha innovado respecto de los requisitos del artículo 48, que
siguen siendo el de la edad, el domicilio y la nacionalidad, como
se estableció en 1853, siguiendo la línea y las razones
debatidas en Filadelfia.
El requisito de la idoneidad del
artículo 16, que entendemos también cabe a los miembros del
Congreso, debe ser juzgado por el voto del cuerpo electoral, no
por las cámaras al momento de la incorporación, antes y después
de 1994.
Respecto de las inhabilitaciones
que puedan surgir de aplicar los artículos 36, 38 y 75 inciso 22
de nuestra Carta Magna y de las normas del Código Penal que la
complementan, deben ser juzgada y aplicadas por los jueces de la
Constitución no por las cámaras.
La Constitución dice que: "Cada
Cámara es juez de las elecciones, derechos y títulos de sus
miembros en cuanto a su validez" (art. 64), lo que
significa que los diputados pueden juzgar las elecciones, el
diploma y los requisitos constitucionales de quienes se incorporan
a la misma, pero la impugnación por "inhabilidad
moral", que se configuraría con la referida "sospecha
razonable", sólo está prevista en el artículo 66 cuando
dice que "Cada Cámara [...]podrá con dos tercios de votos, corregir a
cualquiera de sus miembros por desorden de conducta en el
ejercicio de sus funciones, o removerlo por inhabilidad física o
moral sobreviniente a su incorporación [...]" lo que
no es aplicable al caso, ya que Bussi no era todavía
"miembro" y la "inhabilidad" que se le atribuía
era anterior a su pretendida incorporación.
La validez de las "elecciones,
derechos y títulos" es a cargo de la Cámara, pero
la valoración de la conducta del elegido es sólo del pueblo, y
es en éste ámbito a donde discurre el dictamen de la Comisión,
el que añade que el no incorporado cuando fue miembro de la misma
omitió consignar bienes en una declaración jurada de su
patrimonio, lo que motivó otra impugnación que la Comisión
declara probada, aunque no haya tampoco sentencia firme.
Jonathan Mathias Miller ha dicho y ha dicho bien que "(...)existe
un análisis judicial muy completo de los antecedentes de la norma
tomada por el artículo 64 que no deja ningún espacio para
utilizar el artículo 64 para juzgar la idoneidad de un diputado
electo, sea por un análisis "laico" de su moralidad o
sea por cualquier otro análisis de idoneidad".
"Obviamente,
continúa el jurista norteamericano,
la necesidad de efectuar una interpretación textual e histórica
del artículo 64 a favor de Bussi, está fortalecida aún más por
el hecho reconocido por el informe que ‘este es el primer caso
en la historia del parlamentarismo argentino donde se juzga la
validez moral-política de un diploma de diputado nacional surgido
del voto popular y con plena legitimidad de origen’. Cuando 147
años de práctica constitucional argentina jamás han permitido
el cuestionamiento de un diploma por motivos ajenos a su validez,
cuando más de 200 años de práctica estadounidense indican lo
mismo, y cuando la letra del texto constitucional está clara y
los debates estadounidenses que dieron lugar al texto original
también abogan contra un análisis "moral-político",
es difícil ver mucho espacio para debatir el tema en términos
legales."
El primer antecedente de exclusión que encontramos,
según se relata en el fallo de Clayton Powell, resuelto por la
Corte Suprema de USA el 16 de junio de 1969, fue en la Cámara de
los Comunes inglesa en 1553 y se refiere a Alex Nowell, que "siendo
clérigo de Westminster, y por lo tanto teniendo voz en la Cámara
de Convocación, no puede ser un miembro de esta Cámara...",
lo que era compatible con la tradición de que los clérigos que
participaban de sus propias asambleas o convocatorias
representativas no eran aptos para ser miembros de la Cámara de
los Comunes. Se consideraba a esto una "incapacidad
permanente". Se trataba de un requisito de
admisibilidad, como el establecido en el artículo 73 de nuestra
Constitución que excluye del Congreso a los eclesiásticos
regulares.
Los restantes antecedentes ingleses de los siglos XVI y XVII
son todos casos de expulsión, aunque algunas se referían a
conductas ilícitas no incluidas dentro de las incapacidades
permanentes que existían entonces.
La Cámara de los Comunes expulsó
en 1712 a Robert Walpole por recibir sobornos por contratos
relacionados con "incursiones de las tropas", fue
encarcelado en la Torre y dos meses después fue reelecto, lo que
hizo que la Cámara resolviera "que
Robert Walpole habiendo sido, en esta Sesión del Parlamento,
encarcelado en la Torre de Londres, y expulsado de esta Cámara....no
puede ser electo como miembro para prestar servicios en este
Parlamento..." Una segunda elección fue ordenada y
Walpole no fue reelecto. Como mínimo se realizaron dos
exclusiones similares después de una expulsión inicial en las
colonias americanas durante la primera mitad del siglo XVIII.
En 1763 John Wilkes, siendo miembro
del Parlamento inglés, publicó un ataque contra un reciente
tratado de paz con Francia, calificándolo de producto del soborno
y condenando a los ministros de la Corona por ser "los
instrumentos del despotismo y la corrupción", ello
le valió el arresto y antes del juicio a Wilkes fue expulsado de
la Cámara de los Comunes por publicar "una
calumnia falsa, escandalosa y sediciosa". Wilkes huyó
da Francia y fue condenado al exilio. Regresó en 1768 y fue
electo para el Parlamento posterior al que lo había expulsado y
se entregó al Tribunal Supremo de Justicia, el que lo condenó
por sedición a 22 meses de prisión. El nuevo Parlamento lo
declaró no apto y lo expulsó de la Cámara. aunque Wilkes fue
reelecto para ocupar el cargo vacante en tres oportunidades, cada
vez el mismo Parlamento lo declaró no apto negándole el cargo.
Wilkes fue liberado de prisión en 1770 y fue nuevamente elegido
para el Parlamento en 1774. Durante varios años luchó
infructuosamente para quitar del registro las resoluciones que lo
expulsaban y lo declaraban no apto para la reelección, hasta que
en 1782 la Cámara votó por la omisión de esas resoluciones ya
que eran "subversivas
de los derechos del cuerpo total de electores de este reino".
Los colonos en América identificaban su causa con la de Wilken,
considerándolo héroe popular y mártir en la lucha por la
libertad. Le pusieron su nombre a pueblos, ciudades y niños.
La Convención de Filadelfia
estableció los tres requisitos para ser miembro del Congreso de
edad, ciudadanía y domicilio. James Madison, en la sesión del 10
de agosto de 1787, instó al rechazo de otros requisitos respecto
de los bienes que debían tener los representantes y afirmó: "Las
aptitudes fundadas en distinciones artificiales pueden ser
elaborada por los más fuertes con el fin de excluir a los
partidarios de una facción (más débil)". Respecto
a las facultades del Parlamento británico de regular las
aptitudes tanto para electores como para elegidos señaló que "el
abuso que había hecho de él era una lección que debía tomarse
en cuenta. En ambos casos subordinaron los cambios a sus propias
opiniones, o a las opiniones de los partidos políticos o
religiosos." En base a estos argumentos la Convención
aprobó la disposición de que cada Cámara a de ser "El
juez de...las aptitudes de sus propios miembros".
Madison argumentó también "que
el derecho de expulsión...era demasiado importante para ser
ejercido por una simple mayoría de quórum: y en casos de
emergencia se podría abusar peligrosamente de alguna facción",
por lo que mocionó para que se agregara "con la concurrencia de dos tercios", lo que fue aprobado.
Alexander Hamilton, en los debates posteriores a la Convención,
cuando se acusaba a los federalistas de querer favorecer a las
personas adineradas y de buena familia, dijo que "Las aptitudes de las
personas que pueden elegir y ser elegidas, como se ha señalado en
otras ocasiones, se definen y establecen en el Constitución, y no
pueden ser alteradas por la Legislatura". Ante la
Convención de Nueva York dijo: "El verdadero principio de la república es que el pueblo debería
elegir a quienes quieren que los gobiernen. La representación es
imperfecta si se toma en cuenta el favoritismo popular. Esta gran
fuente de gobierno libre y de elección popular, debería ser
perfectamente pura, permitiendo la mayor libertad posible"
En 1807 la Cámara de
Representantes en Estados Unidos aceptó la incorporación del
representante William McCreery, que no cumplía con los requisitos
adicionales de residencia impuestos por el Estado de Maryland,
pero la cámara votó la incorporación atento que la Comisión de
Elecciones dictaminó que "...ni las legislaturas
federal o estaduales, tienen la facultad de agregar aptitudes ni
de modificarlas. El Congreso, de acuerdo con la Constitución
Federal, no está autorizado a prescribir las aptitudes de sus
propios miembros, pero tiene la facultad de juzgar las mismas; sin
embargo, Al hacer esto, deben regirse por las normas de la
Constitución Federal, y solamente por ellas".
"El
Senado, en el caso del electo Benjamín Stark, se encontró que
ante credenciales perfectas, presentadas por una persona a la que
se acusaba de haber prestado ayuda efectiva al enemigo. Algunos
sostuvieron que debía impedirse la incorporación, aunque el
electo cumpliera los requisitos de edad, ciudadanía y residencia,
porque el Senado, como juez de las elecciones, escrutinios y
calificaciones de sus propios miembros, tenía facultades
inherentes para adoptar las medidas tendientes a su protección,
pero en definitiva se resolvió admitirlo(...)".
"En 1793 y 1853 el Congreso
declaró en términos generales que los autores de ciertos delitos
estarían descalificados para desempeñar puestos honorarios o
remunerados de Estados Unidos, pero hay dudas acerca de si esa
disposición se dictó con la intención de hacerla aplicable a
los legisladores(...) La ley del 2 de julio de 1862
dispuso que todos los funcionarios deberían prestar juramento de
no haber tomado las armas contra Estados Unidos o participado de
otra manera en los actos hostiles realizados contra la nación(...)".
En 1868 la Cámara de
Representantes excluyó por primera vez en su historia a un
miembro electo y el Senado hizo lo propio,
"por ayuda y apoyo a la Confederación", durante
la guerra de secesión, en aplicación de la ley de 1862.
"Al terminar la guerra civil se
aprobó la enmienda constitucional XIV, cuya sección 3ra.
Determinó que quedarían inhabilitados absolutamente, incluso
para el desempeño de los cargos de senador y representante,
quienes, habiendo jurado previamente la Constitución como
miembros del Congreso, como funcionarios de Estados Unidos, como miembros de
Legislaturas locales o como funcionarios ejecutivos o judiciales
de cualquier Estado, se hubieran comprometido en insurrección o
rebelión contra Estados Unidos o hubieran ayudado o facilitado la
acción de sus enemigos."
En 1890 hizo lo propio con un representante por pertenecer a
la confesión de los mormones y ser "convicto
y confeso de poligamia". El Senado, en cambio, en un
caso posterior y ante un elegido también mormón y que practicaba
la poligamia rehusó establecer calificaciones no enumeradas en la
Constitución. En 1919 la Cámara de Representantes negó la
incorporación a otro acusado de haber apoyado al enemigo y de
haber publicado expresiones hostiles al gobierno.
En 1942 el Senado rechazó la
recomendación de su comisión de que no ocupara la banca el
Senador electo William Langer de Dakota del Norte. Éste había
sido procurador estadual entre 1914 y 1916 y luego procurador
general entre 1916 y 1920 en Dakota del Norte, asumió como
gobernador en 1933 y en 1934 fue acusado de conspiración por
interferir con la aplicación de la legislación federal
solicitando ilegalmente contribuciones políticas de los empleados
federales y se inició un juicio en la Corte Suprema para
removerlo de su cargo. cuando parecía inminente que el tribunal
ordenaría su expulsión firmó la declaración de independencia,
invocó la ley del estado, abandonó su cargo en julio de 1934. En
1937 fue nuevamente elegido gobernador y más tarde fue electo
senador de los Estados Unidos, luego de jurar en ese cargo una
comisión de ese Cuerpo dictaminó en 1941 de que Langer no
ocupara su banca al estudiar las acusaciones de malversación de
fondos públicos, de haber interferido en el proceso judicial
afectando la dignidad del Congreso y de falta de ética
profesional como abogado. El plenario lo rechazó el 27 de marzo
de 1942, luego de un año de debates y aceptó la banca de Langer.
El senador Murdock, de Utah, que hizo su exitosa defensa, dijo que
"cuando juzgamos una cosa se supone que las reglas están establecidas;
la ley está para ser aplicada a los hechos" y que al
haber establecido la Constitución en forma negativa que "ninguna persona podrá
ser senador(....)" ello no debe interpretarse como
"meras
restricciones o prohibiciones al Estado", ya que
"Madison -en la Convención-
sabía que las calificaciones debían estar contenidas en la
Constitución y no libradas al capricho de la Legislatura."
Adam Claynton Powell, Jr., que
fuera reelegido representante en New York en 1966, después de
haber estado varios períodos en la Cámara de Representantes, fue
excluido de la misma ya que "se
había valido de un privilegio injustificado de inmunidad con
respecto al proceso judicial de Nueva York, había hecho un uso
incorrecto de fondos de la Cámara para beneficio de terceros y de sí mismo y había efectuado falsos
informes con respecto a los gastos de divisas."
(Powell, presidente de la Comisión de Educación y Trabajo, y
algunos empleados habían engañado a las autoridades de la Cámara
en materia de gastos por viáticos). Powell planteó junto a 13
electores una demanda por esta causa, en la que también pedía
los salarios de que había sido privado, en el Tribunal de
Distrito, que fue rechazada por "falta de jurisdicción en
razón de la materia". La Cámara confirmó en base a otros
fundamentos y mientras se tramitaba la causa Powell fue electo
nuevamente para el 91º Congreso, e incorporado esta vez a la Cámara
con una multa de US$ 25.000 y sin reconocerle la antigüedad.
Llegado el caso a la Corte Suprema
esta se expidió con voto del presidente Warren, el 16 de junio de
1969, diciendo que el caso era justiciable y no involucraba una
cuestión política no justiciable y "la Cámara de Representantes no estaba facultada para excluir de
sus miembros a las personas debidamente elegidas por sus electores
y que reunían los requisitos en materia de edad, ciudadanía y
residencia especificados en la Constitución y el demandado tenía
derecho de una sentencia declaratoria que expresara que había
sido ilegalmente excluido del 90º Congreso."
Volviendo al caso Bussi tenemos que
decir que se trataba de un "turbio personaje", como bien
lo calificó en "Clarín" Armando Vidal, "un
militar dictador, responsable de crímenes horrendos", un
represor que fue copartícipe del golpe de estado de 1976 y del
gobierno militar de facto que duró hasta 1983, que se benefició
con las leyes de "punto
final" y "obediencia
debida" dictadas por el Congreso de la Nación y que
devino en político en Tucumán, alentado por el fracaso de políticos
de esa provincia, que le abrieron el camino para ser diputado
nacional en 1993, oportunidad en la que mintió en su declaración
jurada de bienes, luego gobernador y más tarde nuevamente fue
elegido diputado de la Nación el 24 de octubre de 1999. Pero ello
no justifica que una mayoría de la Cámara de Diputados al no
haberlo incorporado no respete la voluntad popular y a nuestra Ley
Fundamental y se coloque en el mismo bando que los antidemocráticos,
que todos quisiéramos ver fuera del Congreso, pero no por un acto
arbitrario, sino porque el pueblo les niegue el voto o por estar
condenados a prisión e inhabilitación para ejercer esos cargos,
por los jueces de la Constitución.
2.
El caso Patti:
Luis Abelardo Patti fue elegido
diputado en la provincia de Buenos Aires con casi 400 mil votos,
pero en la sesión preparatoria de noviembre de 2005 la Cámara de
Diputados votó el envío de su diploma a comisión, y le impidió
jurar e la incorporarse al Cuerpo. A Patti se lo sindicó como
torturador, cuando fue comisario de la policia de la provincia de
Buenos Aires en Escobar, ciudad en la que fue, más tarde, elegido
intendente municipal, sin que haya sentencia que lo condenara.
Esta situación puso, nuevamente, en debate el tema de los
requisitos de admisión de los congresistas votados por el pueblo,
y si es el electorado o la Cámara la que debe juzgar su
idoneidad.
La mayoría de los diputados al
impedir el juramento de Patti por 212 votos contra 17 (entre
negativas y abstenciones) olvidaron lo que dispone la Constitución
en el artículo 48, el Reglamento de la Cámara, que en el artículo
3º inciso 1º dispone: “En
la negación de alguna de las calidades exigidas por el artículo
48 de la Constitución Nacional. Cuando la impugnación
demostrare, prima facie, la falta de uno de los requisitos
constitucionales, el impugnado no podrá prestar juramento, reservándoase
su diploma para ser juzgado en las sesiones ordinarias. Si se
considerare necesaria una investigación, el impugnado se
incorporará en las condiciones indicadas en el inciso
siguiente.” y los antecedentes jurisprudenciales del caso
Bussi, de que un diputado electo no debe jurar sólo cuando las
impugnaciones planteadas demuestren, prima facie, la falta de
alguno de los requisitos de edad, residencia o nacionalidad
exigida por el artículo 48 de la Ley fundamental. Si antes de ser
elegido fue torturador o cometió algún otro delito, por
repugnante que sean, sólo el pueblo, al momento de votar, y no
sus pares, es quién debe juzgar su idoneidad para ser legislador
y cumplir así con el artículo 16 de nuestra Carta Fundamental.
Me repugna la tortura y los torturadores, pero la volutad popular
y la Constitución deben respetarse.
Patti interpuso acción
de amparo en contra de esa decisión tomada por la Cámara de
Diputados el 23 de mayo de 2006 y
en primera instancia la Jueza María Romilda Servini de Cubría le
rechazó la demanda, recurrió dicha sentencia a la Cámara
Nacional Electoral y esta le hizo lugar a la apelación, revocando
la misma, mediante setencia número 3741 del 14 de setiembre de
2006, esta a su vez fue recurrida ante la Corte Suprema de
Justicia de la Nación donde todavía no ha obtenido resolución
definitiva. La Cámara dijo en du decisión “(...) que, habiéndose llevado a cabo en la etapa correspondiente de
registro de candidatos y oficialización de lista el procedimiento
legal tendiente a constatar los requisitos constitucionales y
legales exigidos para rel cargo al que se postuló el actor –sin
que a su candidatura, por otra parte, ninguna agrupación política
hubiera efectuado oposición alguna- y al haber resultado electo
en los comicios correspondientes –esto es, verificada la
imputación de la representación- se encontraba habilitado a
ejercer el cargo para el que fue investido por el pueblo de la
provincia de Buenos Aires, pues los extremos que dan sustento a la
impugnación formulada
no revisten tampoco el carácter de `cuestiones sobrevinientes’
.”
SANCIONES
DE LA CÁMARA A CIUDADANOS
La Cámara de Diputados sancionó al redactor del periódico
Don Quijote, Eduardo Sojo, por un dibujo publicado el 4 de
setiembre de 1887, lo que este interpusiera un hábeas corpus que
resolvió la Corte Suprema de Justicia en un célebre caso, donde
consagró el control de supremacía de la Constitución (Fallos
32: 120).
COMPETENCIAS
EXCLUSIVAS
El
artículo 52 dispone que “A
la Cámara de Diputados corresponde exclusivamente la iniciativa
de las leyes sobre contribuciones y reclutamiento de tropas.”
Y el 53, según el Texto Ordenado de 1994, que “Sólo
ella ejerce el derecho de acusar ante el Senado al presidente,
vicepresidente, al jefe de gabinete de ministros, a los ministros
y a los miembros de la Corte Suprema, en las causas de
responsabilidad que se intenten contra ellos, por mal desempeño o
por delito en el ejercicio de sus funciones; o por crímenes
comunes, después de haber conocido de ellos y declarado haber
lugar a la formación de causa por la mayoría de dos terceras
partes de sus miembros presentes.” La redacción de este
dispositivo en la Constitución de 1853 (art. 41º) disponía que
los acusados eran “(...)el
Presidente y Vicepresidente de la Confederación y a sus
Ministros, a los miembros de ambas Cámara, a los de la Corte
Suprema de Justicia, a los Gobernadores de provincia, por delitos
de traición, concusión, malversación de fondos públicos,
violación de la Constitución, u otros que merezcan pena
infamante o de muerte; después de haber conocido de ellos, a
petición de parte, o de alguno de sus miembros,(...)” En la
reforma de 1860 este artículo pasó a ser el 45 es el texto
referido fue sustuido por otro que decía: “(...) el Presidente, Vicepresidente, sus ministros y a los miembros
de la Corte Suprema y demás tribunales inferiores de la Nación
en las causas de responsabilidad que se intenten contra ellos, por
mal desempeño o por delito en el ejercicio de sus funciones; o
por crímenes comunes(...)”. En la reforma de 1949 se
suprimió lo de lo “(...)demás
tribunales inferiores de la Nación(...)”.
En
nuestro país a ningún presidente, vicepresidente, jefe de
gabinete, ni ministro del Poder Ejecutivo la Cámara de Diputados
le formó causa para acusarlo ante el Senado, por el procedimiento
del juicio político, los acusados fueron siempre jueces.
En la Constitución de Estado Unidos la Cámara de
Representantes tiene exclusivamente la facultad de iniciar causas
por delitos oficiales (Power of impeachment) (art. I
Secc.II 5). “Sólo
al Senado incumbe la facultad de juzgar por responsabilidades
oficiales (to try all impeachments), y cuando se reuniere con este
objeto, los senadores prestarán un juramento o promesa. Si se
tratare de juzgar al presidente de los Estados Unidos, presidirá
el Senado el presidente de la Suprema Corte, y nadie será
condenado sino por el voto de dos terceras partes de los miembros
presentes.(...) la sentencia condenatoria no podrá exceder de la
destitución del empleo o inhabilitación para poder obtener y
desempeñar cargo alguno honorífico, concejil o lucrativo de la
Federación, pero la parte convicta quedará, no obstante, sujeta
a ser acusada, juzgada, sentenciada y castigada con arreglo a
derecho” (art. I Secc. III 6 y 7). En el país del norte
fueron acusados los presidentes Andrew Johnson en 1868 y,
recientemente, William “Bill” Jefferson Clinton, pero las
mismas fueron rechazadas por el Senado. También lo fue Richard
Nixon, pero este renunció a su cargo el 9 de agosto de 1974,
antes que votara el Senado.
En la
reforma de 1994 se agregaron los artículos 39, que expresa: “Los ciudadanos tienen el derecho de iniciativa para presentar
proyectos de ley en la Cámara de Diputados. El Congreso deberá
darles expreso tratamiento dentro del término de doce meses. El
Congreso, con el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de
los miembros de cada Cámara, sancionará una ley reglamentaria
que no podrá exigir más del tres por ciento del padrón
electoral nacional, dentro del cual deberá contemplar una
adecuada distribución territorial para suscribir la iniciativa.
No serán objeto de iniciativa popular los proyectos referidos a
reforma constitucional, tratados internacionales, tributos,
presupuesto y materia penal.” Y el artículo 40, que dice “El
Congreso, a iniciativa de la Cámara de Diputados, podrá someter
a consulta popular un proyecto de ley. La ley de convocatoria no
podrá ser vetada. El voto afirmativo del proyecto por el pueblo
de la Nación lo convertirá en ley y su promulgación será automática.
El Congreso o el presidente de la Nación, dentro de sus
respectivas competencias, podrán convocar a consulta popular no
vinculante. En este caso el voto no será obligatorio. El
Congreso, con el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de
los miembros de cada Cámara, reglamentará las materias,
procedimientos y oportunidad de la consulta popular.”
AUTORIDADES,
SECRETARIOS, COMISIONES Y BLOQUES
La
autoridades desde 1854 de la Cámara de Diputados son el
presidente y el vicepresidente, siendo el primer presidente el
diputado de Salta, José Benito Graña, elegido por unanimidad en
las primera sesión preparatoria de la Cámara celebrada el 17 de
octubre de 1954 en Paraná, siendo electo, además, secretario el
diputado por Catamarca Manuel José Navarro. Fue luego presidente
de este cuerpo durante los años 1854 y 1855. El primer
vicepresidente, durante el año 1854, fue Juan Francisco Seguí,
diputado por Santa Fé, que había sido constituyente nacional en
1853 y 1860. Desde el año 1855 a Graña lo acompañó como
vicepresidente primero Luciano Torrent de Corrientes, que también
fuera constituyente en 1853 y, luego lo será en 1860, y segundo
Uladislao Frías de Tucumán, que fue constituyente en 1860.
Actualmente hay también un vicepresidente tercero. En los últimos
años el presidente de la Cámara fue, salvo algunas breves
excepciones, un diputado de la provincia de Buenos Aires,
perteneciente al partido del Presidente de la Nación, como ocurrió
con Juan Carlos Pugliese, Alberto Pierri, Eduardo Camaño y
Alberto Balestrini. Hasta ahora nunca se eligió una mujer para
presidir la Cámara, aunque hubo vicepresidentas, como lo es ahora
vicepresiedente primero Patricia Vaca Narvaja.
La
Cámara de Representantes de los Estados Unidos esta presidida por
el Speaker, al igual que
la Cámara de los Comunes del Parlamento Inglés. En Italia la Cámara
de Diputados tiene un presidente, cuatro vicepresidentes, tres
cuestores y ocho secretarios (arts. 4º y 5,º del Reglamento).
Mientras
el Congreso tuvo por sede la ciudad de Paraná el primer
secretario de la Cámara fue Felipe Contreras, entre el 19 de
octubre de 1854 y setiembre de 1855. Benjamín de Igarzábal lo
fue entre el 10 de mayo de 1856 y 12 de diciembre de 1861. Cuando
se instaló el Congreso en Buenos Aires el primer secretario fue
Ramón B. Muñiz. desde el 24 de mayo de 1862. Actualmente el
Cuerpo tiene un secretario parlamentario, uno administrativo y
otro de coordinación operativa.
El
Cuerpo tiene 45 comisiones de asesoramiento permanente, además de
la de Labor Parlamentaria –compuesta por el presidente de la Cámara
que la preside, los vicepresidentes y los presidentes de bloques o
quienes los reemplacen (art. 59 del Reglamento)-, las especiales,
investigadoras, bicamerales o mixtas, e interparlamentarias. La Cámara
de Diputados en Italia tiene sólo 14 comisiones pemanentes (art.
22 del Reglamento), ningún diputado podrá formar parte de más
de una comisión (art. 19, 3 del Reglamento).
“Los grupos de tres o más diputados podrán
organizarse en bloques de acuerdo con sus afinidades políticas.
Cuando un partido político existente con anterioridad a la elección
de diputados tenga sólo uno o dos diputados en la Cámara, podrán
ellos asimismo actuar como bloque” (artículo 55 de Reglamento). Siempre se recuerda por su actuación el famoso bloque de 44
diputados de la Unión Cívica Radical opositor al primer gobierno
del presidente Juan Domingo Perón, que para debilitarlo y
reducirlo en número se le cambió el sistema electoral.
En
la Cámara de Diputados italiana se requerirá un mínimo de
veinte diputados para constituir un Grupo parlamentario (art. 14,1
del reglamento), pero “Podrá
la Mesa autorizar la constitución de un Grupo con menos de veinte
inscriptos con tal que aquel represente a un partido organizado en
el país que haya presentado con el mismo distintivo en un mínimo
de veinte distritos listas propias de candidatos y que éste
hubiera obtenido por lo menos un cociente en un distrito y una
cifra electoral de tescientos mil votos válidos de lista como mínimo.”
(art. 14,2 del Reglamento). Los diputados que no se hayan
declarado de ningún Grupo constituirán un Grupo mixto único
(art. 14, 4 del Reglamento).
PRESTIGIO DE LA CÁMARA Y DE
LOS DIPUTADOS
La Cámara tuvo en su seno a diputados que por su
prestigio, por su peso político o intelectual, por su trayectoria
o los altos cargos que ocuparon -antes o después de estar en las
bancas- o por el tiempo que permanecieron en las mismas,merecen
ser recoirdados, como aquellos que fueron constituyentes en 1853:
José Benjamín Gorostiaga, Juan del Campillo, Juan Francisco Seguí
y Luciano Torrent, estos mismo, excepción hecha de del Camplillo,
también integraron la Convención Constituyente de 1860. Otros
que llegaron a ser presidentes de la República como Domingo
Faustino Sarmiento, Luis Sáenz Peña –que también presidió la
Corte Suprema-, Manuel Quintana, Roque Sáenz Peña,
Marcelo T. de Alvear, Roberto Ortiz, Arturo Frondizi, Héctor J. Cámpora,
Raúl Ricardo Alfonsín, Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde y
Adolfo Rodríguez Saá (estos dos últimos elegidos presidentes
por la Asamblea Legislativa); o vicepresidentes de la Nación como
Juan Esteban Pedernera, Adolfo Alsina, Mariano Acosta, Eduardo
Madero, Carlos Pellegrini, José Evaristo Uriburu, Norberto Quirno
Costa, Victorino de la Plaza, Elpidio González, Enrique Martínez,
Julio A. Roca (hijo), Carlos Perette, Eduardo Duhalde y Carlos
“Chacho” Alvarez. Hubo, también, ministros de la Corte que
fueron diputados nacionales, como fue el caso de Salustiano Zavalía,
Antonio Bermejo – que llegó a presidir el alto Tribunal-,
Ricardo Guido Lavalle, Julián V. Pera –designado sin acuerdo
del Senado por el presidente de facto José Felix Uriburu-, Luis
Linares, Juan B. Terán y actualmente lo es Juan Carlos Maqueda.
Honraron,
también, a este Cuerpo, Henoch D. Aguiar, José Aguirre Cámara,
Juan Bautista Alberdi, Leandro N. Alem, Oscar Alende, Raúl
Baglini, Ricardo Balbín, Jerónimo del Barco, Arturo M. Bas, Enzo
Bordabehere, Mario Bravo, Salvador Busacca, José Luis Busaniche,
Juan F. Cafferata, Antonio Cafiero, Alejandro Carbó, Ramón J. Cárcano,
Horacio Domingorena, Luis María Drago, José Manuel Estrada, Félix
Frías, Héctor Gómez Machado, Joaquín V. González, Juan A.
González Calderón, Pedro Goyena, Bernardo de Irigoyen, César
Jaroslavsky, Gabriel del Mazo, Emilio Mitre, Luciano F. Molinas,
Enrique M. Mosca, Alfredo L. Palacios, Federico Pinedo, Manuel D.
Pizarro, Néstor Pizarro, Carlos Pizarro Crespo, Teodosio Pizarro,
Emilio Ravignani, Agustín Rodríguez Araya, Ernesto Sanmartino,
Matías G. Sánchez Sorondo, Carlos Sánchez Viamonte, Antonio
Santamarina, Antonio Sobral, Guillermo Rawson, José Pascual
Tamborini, Carlos Tejedor, Antonio De Tomaso, Benito Villanueva y
Antonio del Viso, entre otros.
Por
su larga permanencia en la banca vale recordar a los diputados
Marco Avellaneda, Jerónimo del Barco, Eliseo Cantón, Julio J.
Dantas, Enrique Dickmann, Adrián C. Escobar, Sabá Z. Hernández,
LucioV.Mansilla, Manuel Augusto Monte de Oca, José Miguel Olmedo,
Nicolás Repetto, Alfredo Rodríguez, Antonio Santamarina, Antonio
de Tomaso, Rufino Varela Ortíz, Mariano de Vedia, Rogelio J. Solís,
Lorenzo Pepe, Alberto Natale, María Cristina Guzmán. Estuvieron
mucho tiempo en la banca de Diputado y del Senado,
alternativamente, Juan R Vidal, que estuvo más tiempo en el
Senado, y Oscar Lamberto, que lo hizo más tiempo en la Cámara
baja.
CONCLUSIÓN
Si la comparamos con el Senado la Cámara de Diputados se
caracteriza por:
1.
Ser más numerosa.
2.
Representar al pueblo de la Nación, a través de la elección
de los diputados por los distritos de acuerdo y en proporción al
número de habitantes que tienen estos, lo que varía después de
cada censo de población que debe hacerse cada diez años, aunque
ello este hoy distorsionado (art. 45 y 47).
3.
Estar integrada por personas que pueden tener menor edad
(art. 48).
4.
No exigírsele a sus integrantes tener un ingreso mínimo
para pertenecer a la misma (art. 48).
5.
Tener mandatos más cortos, de sólo cuatro años (art.
50).
6.
Receptar los proyectos de ley que tienen iniciativa popular
(art.39).
7.
Tener inicitativa en las leyes que se aprueban por consulta
popular vinculante (art. 40).
8.
Tener la iniciativa en materia de contribuciones y
reclutamiento de tropas (art. 52).
9.
Aprobar la formación de causa y acusar ante el Senado a
los funcionarios que constitucionalmente puede ser sometidos a
juicio político (art. 53).
10.
Designar de entre sus miembros a su presidente y demás
autoridades.
11.
Que en su recinto se reune la Asamblea Legislativa, aunque
la Constitución de 1853 decía en el inciso 11 del artículo 83º
que el presidente de las Confederación “Hace
anualmente la apertura de las sesiones del Congreso, reunidas al
efectos ambas Cámaras en la Sala del Senado,(...)”, esto último
fue suprimido en la reforma de 1994 (art. 99 inc. 8), como lo había
sido en la reforma de 1949 (art. 83º inc.11). A pesar de esta
disposición la primera sesión de la Asamblea Legislatura tuvo
lugar en la iglesia matriz de la ciudad de Paraná el 22 de
octubre de 1854.
12.
Tener una cantidad de comisiones permanentes, 45, muy
superior a las que tiene hoy el Senado, 24.
A modo de colofón, conviene
remontarse a los orígenes de este cuerpo para recordar su
significación institucional, que al decir de Joseph Story “No
fue necesario ningún razonamiento para probar a los pueblos de América
las ventajas de una cámara de Representantes emanada directamente
de ellos, que velase por sus intereses, sostuviera sus derechos,
expresara su opinión e hiciera conocer sus necesidades y reparar
las injusticias; que introdujera, en fin, la influencia popular en
todos los actos del gobierno. La experiencia, lo mismo que la teoría,
les habían enseñado como un principio de todo gobierno libre, y
sobre todo, de un gobierno republicano, que ninguna ley debía
hacerse sin la cooperación y el consentimiento de los
representantes del pueblo, y que los representantes debían ser
elegidos por el pueblo, sin la intervención de ningún
funcionario que pudiese debilitar su responsabilidad o
modificarla.”
Estas razones, tantas veces desvirtuadas en los últimos tiempo,
son las que justificaron la existencia de nuestra Cámara de
Diputados, su trayectoria honorable, la reapertura de su recinto
cada vez que fuera silenciado por la barbarie, y la esperanza
siempre viva de un pueblo que sueña vivir en una democracia
constitucional vigorosa que respete su libertad y sus anhelos de
justicia.
Es profesor titular
de Derecho Constitucional en la Universidad Nacional de Córdoba
y la Universidad Católica de Córdoba y fue diputado de la
Nación.