|
CONCEPTO
DE CONSTITUCIÓN
El concepto de constitución, desde el último cuarto del
siglo XVIII en que se inició el constitucionalismo -con la revolución
norteamericana y francesa-, incluye en el contenido de esta palabra
de origen latino, constitutio
que a su vez deriva del verbo constituere: instituir, fundar, una serie de ideas que intentaremos sintetizar de las siguientes
manera:
l.
Es una Ley suprema, escrita,
sistematizada y rígida, o sea dificultada en la forma de su
modificación, que es síntesis y justificación de las demás
normas que componen la “pirámide invertida”
que
conforma el plexo legislativo del Estado
de
Derecho
que implanta.
2.
Es el acta de fundación, que organiza y
reparte las competencias entre la sociedad política y el estado, que es parte de la misma, en todos sus niveles (federal, provincial y municipal) y los órganos del gobierno que la presiden (poderes legislativos, ejecutivo y judicial, y el ministerio público).
3.
Es la garantía de la dignidad de las persona humana, razón de ser de
la misma y de la sociedad y el estado que organiza; de sus bienes
fundamentales: la libertad, la vida y el trabajo, y de los derechos
que a ellos protegen, desde que el hombre se asocia con otros en la
vida social. También es garantía de los derechos de las sociedades
o asociaciones intermedias.
4.
Limita y
desconcentra el poder del estado para garantizar un amplio
espacio de libertad dentro de la sociedad política, de allí la
adopción de la teoría de la “división de poderes” y del
necesario equilibrio y diferencia que debe haber entre gobierno y control.
5.
Establece las "reglas
del juego" políticas y sociales que regulan, racional
e incruentamente, el conflicto político, que la democracia no
suprime, pero que lo hace más civilizado, y donde se integra en los
órganos de gobierno a la oposición.
6.
Es un compromiso que el constituyentes asume para organizar la
sociedad política y que las generaciones posteriores ratifican, con
mayor o menor fidelidad a sus disposiciones, recreándolas y haciéndolas
viva
en la aplicación cotidiana de sus normas.
7.
La legitimidad de la Constitución reside en la mayor o menor
creencia de la gente en la bondad de sus cláusulas y en la razón
de ser de su vigencia. Mientras más creemos en sus principios y
"reglas de juego" más legítimas serán las conductas,
los valores y las normas que contiene y signan la vida de la
sociedad que ordena.
8.
La estable temporalidad
de su vigencia y la permanencia de la idea que se tenga de ella la
constituyen en la mejor garantía de seguridad jurídica de la
sociedad donde tiene vigencia.
9.
La futuridad que contienen sus cláusulas –siempre que no sean un
mero “catálogo de ilusiones”-, o sea los anhelos, aspiraciones,
propósitos, objetivos, metas e ideales a los que se compromete una
sociedad cuando ejerce el poder constituyente y en las reformas que
se le hagan, son la “carta de navegación” por donde transitará
la historia de la misma.
10.
Es, por último, el símbolo
de la Democracia, porque sus cláusulas reflejan el régimen
político de “Democracia constitucional” y el estilo de vida
“republicano democrático” que significa: un gobierno elegido
por el pueblo, el Estado de derecho, la garantía a los derecho
humanos, la limitación del poder, la libertad de expresión y el
reconocimiento de la influencia de la opinión pública en las
decisiones políticas, la regulación de la contienda política y la
pluralidad de opiniones, partidos, grupos y organizaciones sociales.
Este concepto de constitución se encuadra en lo que Karl
Loewenstein denomina constitución
en sentido estricto o garantista,
que se contrapone a la nominal
o semánticas, que se conforman con organizar el poder sin
limitarlo y a las constituciones-fachadas,
seudoconstituciones o constituciones trampa, ya que lo que se lee en
las mismas no se observa en la realidad y la libertad y los derechos
que declaman son letra muerta para sus destinatarios.
En un país joven, como el nuestro, que carece de un idioma,
religión o etnia propia, que nos diferencie de otras naciones, que
no tiene una larga historia y su población se formó de múltiples
corrientes inmigratorias, debe buscar su linaje en su cultura y
tradiciones. La Constitución, las instituciones que ella crea y los
147 años de historia en su aplicación, son la fuente de otra idea que
debemos agregar al concepto de constitución y que es parte de
nuestra identidad como Nación.
Por eso, es que los argentinos debemos además de conocerla
acatarla, venerarla, defenderla y disculparnos por tanta
infidelidad, indiferencia y perjurios a nuestra Constitución, deseándole
y deseándonos que viva por siempre “para nosotros, para nuestra
posteridad y para todos los hombre del mundo....”.
Córdoba, agosto de 2000.
|