LA
PERSONA HUMANA
JORGE
HORACIO GENTILE (*)
Nuestro Código Civil define
en su artículo 30 que ”Son personas todos los entes
susceptibles de adquirir derechos, o contraer obligaciones.” Y
en el 31 distingue: “Las personas son de una existencia ideal
o de una existencia visible. Pueden adquirir los derechos o
contraer las obligaciones que este Código regla en los casos,
por los modos y en la forma que él determina. Su capacidad o
incapacidad nace de una facultad que en los casos dados, le
conceden y le niegan las leyes.”
La Constitución de Córdoba
en su preámbulo reza que los constituyentes que la dictaron se
reunieron “con la finalidad de exaltar la dignidad de la
persona y garantizar el pleno ejercicio de sus derechos, y
reafirmar los valores de la libertad, la igualdad y la
solidaridad”
Pero, ¿que es la persona
humana?
Para Santo Tomás “La
persona es lo más noble y lo más perfecto en toda la
naturaleza”.
La facultad de tomar conciencia de sí mismo es uno de los
privilegios del espíritu, y que los grandes progresos de la
humanidad no son sino progresos en ese tomar conciencia de sí.
El alma espiritual, con su
inteligencia, su libre voluntad y sus sentimientos, es lo que
dignifica al hombre. Esta realidad espiritual encarnada
indisolublemente a su cuerpo lo constituye en rey de la creación.
No hay nada más importante que él en el Universo, tanto en el
reino animal, vegetal o mineral, excepto Dios. “Respetamos las
estructura corpórea del hombre por ser la morada de un alma que
no solamente es racional sino también inmortal”,como expresa
Wordwsworth y “Gracias a la razón y al lenguaje
–manifestaciones del espíritu-, el hombre no es solamente un
ser individual, sino también un ser personal; dotado de
dignidad. De ahí la radical alternativa a la que está
sometido: progresiva y libremente superarse, crear y construir o
paulatinamente degradarse y destruir. Humanización o animalidad
crecientes.(...)El hombre es un absoluto en cuanto se encuentra
desligado de las condiciones empobrecedoras de la materia (que,
por supuesto, también la componen) en cuento no depende, como
diría un filósofo, intrínseca y substancialmente de ella y no
se ve afectado por la disminución ontológica que la materia
inflinge a lo estrictamente y eclusivamente corpóreo.”
Digno, dice la Real Academia,
es lo “correspondiente, proporcionado al mérito y condición
de una persona o cosa” . Germán Bidart Campos dice que la
dignidad del hombre es “inherente a su ser, a su esencia, a su
naturaleza(...)Quién no ‘es’ hombre (ausencia ontológica
de ser) no puede resistir el predicado de la dignidad.”
Jacques Maritain dice que el
hombre, creado por Dios, como realidad material, como individuo,
“(...)se sostiene a sí mismo por la inteligencia y la
voluntad”, lo que significa “(...)que en la carne y los
huesos del hombre hay un alma que es un espíritu y vale más
que todo el universo material”. “La persona tiene una
dignidad absoluta porque está en relación directa con lo
absoluto, único medio en que puede hallar su plena realización”.
“Esta descripción no es
monopolio de la filosofía cristiana(...) Es común a todas las
filosofías que, de una u otro manera, reconocen la existencia
de un Absoluto superior al orden todo del universo, y el valor
supratemporal del alma humana.” El ser humano esta situado
entre un polos: uno material que atañe a una sombra de la
personalidad, a la que denominamos individuo, y que alude a
estado concreto de unidad y de indivisión, y a otro espriritual
que concierne propiamente a la persona. Tanto el hombre como los
demás seres corporales, en el átomo, la molécula, en la
planta, en el animal, la individualidad tiene por raíz ontológica
primaria: a la marteria, el carácter común es que son unos muy
distintos de todos los demás. La persona se basa en las más
profundas y excelsas dimensiones del ser, en su raíz
espiritual, es la “subsistencia” del alma espiritual
comunicada al compuesto humano, alude a la interioridad propia
en sí mismo y tiene relación y comunicación con el alma de
los demás y con lo absoluto, de allí que sea imagen de Dios.
Individuo y persona son dos aspectos metafisicos del ser humano.
Para Emmanuel Mounier: “El
destino del hombre se contempla aquí bajo todas las
dimensiones, material, interior y trascendente; el llamado a la
plenitud personal, vanguardia e instrumento de la historia
universal, no está separado aquí del llamado a la humanidad
como un todo, y no se considera ningún problema sin esta doble
referencia. La historia del hombre parece entonces como una
concurrencia dramática entre estos diversos puntos de vista, la
crisis perpetua de una dialéctica apuntada a la unificación y
a la perfección.”
“Los santos Evangelios son
un diálogo perpetuo entre tú y yo; y Dios, en fin, Dios mismo
es personal, en la cúspide de la personalidad; es una trinidad
de personas increadas(...). En “la palabra de Santo Tomás: la
persona es lo más noble y perfecto que hay en toda la
naturaleza.”
“La personalidad es la
subsistencia de un ser capaz de pensar, de amar y de decidir por
sí mismo su propia suerte y que traspone por consiguiente, a
diferencia de la planta y del animal, el umbral de la
independencia propiamente dicha."
“La personalidad es la
subsistencia misma de un espíritu. En el caso del hombre es la
subsistencia de un espíritu encarnado que comunica su
existencia y su subsistencia al cuerpo que anima.”
La persona es “un universo de naturaleza espiritual, dotado de
libre arbitrio y, por ende, un todo independiente frente al
mundo. Ni la naturaleza ni el Estado pueden hacer mella en él
sin su permiso, y Dios mismo, que está y opera en él desde
adentro, opera de un modo especial, con una delicadeza exquisita
que muestra el caso que de él hace. Dios respeta su libertad,
en cuyo corazón habita sin embargo; no la fuerza jamás: la
solicita.”
“Para Santo Tomás, la
individulidad, o más exactamente, la individuación, es
lo que hace que una cosa de la misma naturaleza que otra difiera
de esta otra en el seno de una misma especie y de un mismo género,
es lo que hace que una cosa difiera de otra cuya naturaleza
comparte.”
Alfredo Fragueiro agregaba a la
distinción del hombre como individuo y como persona, el de su
personalidad, ya que todas las personas son iguales en dignidad,
pero al desarrollar sus potencialidades espirituales y
materiales, o sea sus personalidades, se tornan distintas y
diferentes, y merecen un trato jurídico diferenciado (por eso
el que tiene más capacidad económica deben pagar más
impuestos que los que tienen menos).
El hombre como persona es por
naturaleza sociable, es un animal político -como decía Aristóteles-,
y al entrar en relación de alteridad necesita proteger el
desarrollo de su personalidad, este universo hipostático, como
dicen los teólogos, unidad indisoluble de espíritu y materia,
donde los bienes de la libertad, que residen en su espíritu; el
de la vida, que está en su realidad material, y el del trabajo,
que se expresan en su personalidad, espiritual y material,
necesitan ser defendidos para ser respetados y protegidos, y allí
nacen los derechos humanos, antes y por encima de las
constituciones y las leyes, en defensa de su dignidad personal y
sus bienes fundamentales: la libertad, la vida y el trabajo.
Córdoba, agosto de 2007.
“Teoría general de los
derechos humanos” página 72, Astrea, 1991.
Fragueiro, Alfredo
“Analogía del Derecho”, Universidad de Nacional de Córdoba,
1952.