A
60 años de la declaración Universal de los Derechos Humanos
El sexagésimo aniversario de la Declaración Universal de los
Derechos del Hombre (DUDH), aprobada en París por la Resolución 217
de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de
1948, con las abstenciones de Arabia Saudita, Sudáfrica y seis
países comunistas, parece una oportunidad propicia para intentar,
aunque más no sea parcialmente –ya que el tema es muy amplio-, hacer
un balance de lo que en materia de derechos del hombre se ha
avanzado, y, por qué no también, retrocedido, en estas seis décadas,
y avizorar las perspectivas para el futuro.
Las expresiones “Derechos del Hombre”, se usa indistintamente con la
de “Derechos Humanos”, “Derechos Naturales”, “Derechos
Fundamentales”, “Derechos esenciales”, “Derecho Innatos”, “Derecho
Personales”, “Derechos Individuales”, “Derechos Morales”, “Derechos
Públicos Subjetivos”, “Derechos Subjetivos”, “Libertades
Fundamentales” o “Libertades Públicas”, aunque para justificar su
empleo se hayan dado distintas razones, pero todas estas
denominaciones se corresponden con la idea central de la Declaración
Universal.
GESTACIÓN
La gestación de la misma se consiguió, no con poco esfuerzo a poco
de terminada la segunda guerra mundial, en el marco de la
recientemente creada Organización de las Naciones Unidas (ONU),
luego del reparto político que los vencedores hicieron después de la
misma sobre el mapa de Europa, y al inicio de la guerra fría, con el
significativo aporte de distintas personalidades, entre las que
merece destacarse la del filósofo francés Jacques Maritain.
Europa, a mediados del siglo XX, había padecido dos guerras
mundiales, los holocaustos armenio (1915) y los del Tercer Reich de:
judíos, polacos, eslavos, prisioneros de guerra soviéticos, gitanos,
homosexuales y discapacitados (entre 1933 a 1944); las experiencias
totalitarias: comunistas, nacional socialistas, y fascista; y la
guerra civil española, que habían costado la vida de millones de
personas.
Al sancionarse la DUDH, los países del este europeo y en Asia, la
República Popular China, estaban sometidos a regímenes comunistas,
en Europa subsistían las dictaduras de Francisco Franco en España y
Antonio de Oliveira Salazar en Portugal, en África comenzaba el
proceso de descolonización, se acababa de crear el Estado de Israel,
confrontado con los Palestinos y el mundo árabe que lo rodeaba, y la
mayoría de los países latinoamericanos estaban gobernados por
dictadores o sistemas políticos autoritarios.
Como bien señala Roberto Papini , al describir el proceso de
elaboración de este documento, los antecedentes más importantes que
se tuvieron en cuenta fueron: el “Bill of Rights” inglés de 1689, la
Declaración de la Independencia de los Estados Unidos de América de
1776, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de
1789 y, muy especialmente, la Declaración Americana de los Derechos
y Deberes del Hombre, que se acababa de aprobar, por Resolución XXX,
en la 9ª. Conferencia Internacional Americana celebrada en Bogotá
entre el 30 de marzo al 2 de mayo de 1948.
La Carta de la ONU, aprobada en San Francisco el 26 de junio de
1945, establecía como fines esenciales de la nueva organización, el
"realizar la cooperación internacional(...) en el desarrollo y
estimulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades
fundamentales de todos" (artículo 1 inciso 3) y dentro de los fines
de tal cooperación se refiere a promover "el respeto universal a los
derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin
hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión, y a
la efectividad de tales derechos y libertades" (artículo 55 inc. c).
Para su redacción se designó una Comisión, que se reunión por
primera vez en enero de 1947, y que tuvo por Presidente a Eleanor
Roosevelt, esposa del difunto Presidente de Estados Unidos Franklin
Delano Roosevelt; por vicepresidente al filósofo Dr. P. C. Chang,
jefe de la delegación china en la ONU; y como integrantes al
filósofo libanés Charles H. Malik, griego-ortodoxo, que fue el
rapporteur de la Comisión; al francés René Cassin, un jurista y
filósofo judío; a la señora Hans Mehta, del National Congress de la
India; a Fernand Dehousse, jurista belga; a John P. Humprey, jurista
canadiense, director de la División para los Derechos Humanos del
Secretariado General de la ONU; al chileno Hernán Santa Cruz; y a
Carlos Rómulo, periodista filipino ganador del Premio Pulitzer.
En dicho Cuerpo pronto hubo posiciones diferentes. Los que
representaban a los países de Europa occidental, excluida Gran
Bretaña, insistían no sólo en las libertades sino también en el tema
de la igualdad, y la atención de los derechos sociales. Los países
anglosajones ponían el acento sobre los derechos políticos y no
ocultaban una cierta desconfianza con respecto a la intervención del
estado. Los países socialistas, que temían que la Declaración
estuviera hecha contra ellos, pretendían subordinar al individuo al
estado y enfatizaban los derechos económico - sociales con respecto
a las libertades políticas, además de insistir sobre la
autodeterminación de los pueblos (referida principalmente a la
entonces colonias occidentales) y, en todo caso, propensos a
defender la libertad de cada estado para aplicar los derechos
reconocidos en el marco de cada situación nacional. Los países
latinoamericanos, invocaban la reciente Declaración de Bogotá. Los
países islámicos, no querían una Declaración demasiado “occidental”.
Las diferencias entre Estados Unidos y la URSS se hacían sentir en
los debates.
Uno de los primeros enfrentamientos en la Comisión fue la cuestión
de si se dotaba a la Declaración de un mecanismo de tutela de los
derechos, pero la Señora Roosevelt –conciente que ello no sería
aprobado en el Senado de su país-, y apoyada por los países
socialistas, se opuso, afirmando que muchos países no habrían
aceptado ingerencias en el ámbito interno. Recordemos que en los
Estados Unidos algunos estados tenían todavía leyes raciales. Por
ello se decidió pasar a otro documento el tema de la tutela.
Esto se conseguirá muchos años después con la creación de distintos
tribunales internacionales de derechos humanos; además de la Corte
Internacional de Justicia de La Haya -creada 1945, que comenzó a
funcionar en 1946 y que era continuadora de la Corte Permanente de
Justicia Internacional-; como fueron: la Corte Interamericana de
Derechos Humanos. creada por la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, aprobada en 1969 en San José Costa Rica, donde tiene su
sede; el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que desde 1998 tiene
sede en Estrasburgo, Francia, que atiende los reclamos de las
víctimas de violaciones de derechos reconocidos en la Declaración
Universal y en la Convención Europea de Derechos Humanos, adoptada
por el Consejo de Europa en 1950 y que entró en vigor en 1953, con
el nombre: Convenio Europeo para la Protección de los Derechos
Humanos y de las Libertades Fundamentales. También se crearon
tribunales penales con competencias especiales en materia de
derechos humanos, como lo fueron los de Nüremberg, Tokio, y para los
casos de la ex Yugoslavia y Ruanda. El Estatuto de Roma de la Corte
Penal Internacional, del 17 de julio de 1998 y que entró en vigor en
julio de 2002, creó la Corte Penal Internacional, con sede en La
Haya, que persigue y castiga a los responsables de crímenes, por
violaciones graves a derechos humanos, genocidios y delitos de lesa
humanidad, dicha Corte sólo juzga casos entre Estados y no entre
personas.
Además, en la Comisión el señor Chang propuso que la Declaración
tuviera un Preámbulo centrado en la dignidad humana; Malik propició
que se definiera ante todo qué es el hombre; otro insistía sobre el
principio de que la sociedad fuese considerada anterior al
individuo, mientras que Malik consideraba que “el ser humano es más
importante que cualquier grupo nacional o cultural al cual pueda
pertenecer”.
Como bien recuerda Papini, dentro de la Comisión se designó un
Comité, para redactar un borrador preliminar, integrado por:
Roosevelt, Chang, Malik y Humprey. A este último, con la ayuda del
secretariado de la Naciones Unidas, se le pidió redactar la primera
versión.
El borrador de Humprey, tenía 48 artículos, era un listado
heterogéneo, aunque bastante completo, de propuestas en los que se
afirmaban los derechos políticos, pero también los económicos y
sociales. Durante la discusión se confió su revisión a René Cassin,
futuro Premio Nóbel de la Paz, que dividió los derechos en
categorías y dio un sentido a la dependencia recíproca entre ellas,
insistiendo en la vinculación con la naturaleza humana. Propuso un
preámbulo y agregó seis principios generales. Su contribución evitó
debates sobre la concepción del hombre y de la sociedad, sobre los
que no había acuerdo, y trató de superar la confrontación entre los
que sostenían sólo los derechos políticos, como Gran Bretaña, y los
países socialistas que, en cambio, querían reservar una posición
particular a los derechos sociales, vinculando ambas categorías a la
dignidad humana. Medió entre diferentes posiciones culturales,
especialmente en temas sensibles como la religión y el derecho de
familia; como puede verse que en la Declaración donde no está
previsto el divorcio ni se condena a la poligamia. El documento
revisado era un listado más coherente de derechos.
Se le pidió a la UNESCO ayudar a la Comisión para lo cual decidió
reunir a algunas personalidades, en una “Comisión para los
fundamentos teoréticos de los Derechos Humanos” cuyos integrantes
fueron: Edward Hallett Carr (Presidente), Aldous Huxley, Jacques
Maritain, Pierre Teilhard de Chardin, Bertrand Russell, Benedetto
Croce, Salvador de Madariaga, Rabindranath Tagore, Mahatma Gandhi,
entre otros, a quienes se les envió un cuestionario. No obstante la
diferente valoración de la naturaleza de los derechos -algunos
rechazaban la ley natural sobre la que se basaban las declaraciones
de los siglos XVII y XVIII, y los socialistas no olvidaban las
críticas de Karl Marx a la Declaración de 1789-, las respuestas
concordaban en que había que formular una declaración de derechos.
Hubo diferencias de enfoque en las respuestas: los no occidentales,
pusieron en evidencia lo ajeno del término “derechos” en sus
tradiciones, y los asiáticos subrayaban la necesidad de incluir los
deberes junto a los derechos.
La contribución de Maritain, que era entonces embajador de Francia
ante la Santa Sede, y que fue llamado a último momento para
sustituir a León Blum como Jefe de la delegación francesa a la
Segunda Conferencia General de la UNESCO en la ciudad de Méjico en
noviembre de 1947, fue decisiva. Elegido presidente de la
Conferencia, las tesis que expresó en su discurso inaugural tuvieron
buena acogidas.
En polémica indirecta con Julián Huxley, Director General de la
Unesco, que en su trabajo L´Unesco ses buts et sa philosophie
sostenía la necesidad de que la Organización elaborase una especie
de superfilosofía (cientificista) que diera una base teórica a su
acción; Maritain, en cambio, propuso un enfoque realista y práctico
al problema ya que entendía que: era posible la cooperación entre
los hombres por su naturaleza común, y se podían definir “principios
prácticos”, esencialmente los derechos humanos, comunes a las
distintas corrientes de pensamiento y tradiciones, pero con la
condición, paradójicamente, de dejar de lado las justificaciones
teóricas que cada uno habría podido dar pero sobre las cuales no
hubiera habido consenso. Él así limitaba la naturaleza del acuerdo a
una “finalidad práctica”, a “un mismo conjunto de convicciones que
guiaban la acción”, y agregaba “con el ´por qué´ comienza la
disputa”, en efecto en los hechos “los espíritus no han sido nunca
tan cruelmente divididos”. La Declaración derechos, por importante
que sea, sólo debería ser “el prefacio de una Carta del mundo
cívico”.
Maritain expresó este enfoque en su respuesta a la encuesta de la
UNESCO en 1947, y lo reiteró después en su intervención en Méjico y
donde la idea prevaleció sobre otras, tanto que Huxley le pidió al
filósofo francés que escribiera la introducción a la obra colectiva
“Autour de la nouvelle Declaration universelle des droits de l´homme”,
en la cual expuso su propuesta. Las respuestas de los “sabios” fue
entregada por la UNESCO a la Comisión de los Derechos del Hombre y
el contenido de dicho documento influenció decisivamente a los
redactores de la Declaración.
Malik quería una referencia explícita a Dios en el primer artículo,
pero Cassin, y otros, no estuvieron de acuerdo porque ello minaba la
universalidad del documento. Cassin pidió que la Declaración no
fuese definida como “internacional” sino como “universal”.
Después de un encendido debate sobre los derechos sociales, se
resolvió que se concedía un cierto grado de discrecionalidad a cada
uno de los estados, de acuerdo con su propia organización y con sus
propios recursos, para poder hacer efectivo dichos derechos.
Algunos insistían en citar a Dios y que los derechos estaban
inscriptos “por naturaleza” en el ser humano. Chang logró evitar que
Dios y la naturaleza fuesen citados. Los países musulmanes estaban
divididos: los delegados de Pakistán y de Egipto aceptaban los
mismos derechos para el hombre y para la mujer en el matrimonio y
Arabia Saudita era contrario a esto. Egipto y la India estaban
dispuestos a aceptar el cambio de religión, Arabia Saudita no.
El dictamen de la Comisión fue sometido al Consejo Económico y
Social en la Sesión del 19 de julio al 28 de agosto de 1948, y
después a la Asamblea General de las Naciones Unidas, que entre el
14 septiembre al 10 de diciembre de ese mismo año lo discutió y
aprobó.
INSPIRACIÓN PERSONALISTA
La DUDH, siguiendo siempre a Papini, se basa en la idea de la
dignidad de la persona, es de inspiración personalista y, sobre esta
base, delinea un orden de convivencia pacífica mundial. Recepta,
además, la tradición iluminista-liberal al poner énfasis sobre los
derechos políticos fundamentales, sin olvidar los derechos
económico-sociales cuyos promotores más celosos no fueron los
delegados de países comunistas, sino los de los países
latinoamericanos, que representaban a 21 de los 55 países que
entonces tenían las Naciones Unidas.
“Llamamos personalista a toda doctrina, a toda civilización que
afirma el primado de la persona humana sobre las necesidades
materiales y sobre los mecanismos colectivos que sostienen su
desarrollo.”
Digno, para el Diccionario de la Real Academia, es lo “que merece
algo en sentido favorable o adverso (...) correspondiente,
proporcionado al mérito y condición de una persona o cosa”. Germán
J. Bidart Campos, entiende, que la dignidad del hombre es “inherente
a su ser, a su esencia, a su naturaleza (...) Quién no ‘es’ hombre
(ausencia ontológica de ser) no puede resistir el predicado de la
dignidad.”
Maritain afirma que el hombre es, creado por Dios, como realidad
material, como individuo, “(...) se sostiene a sí mismo por la
inteligencia y la voluntad”, lo que significa “(...) que en la carne
y los huesos del hombre hay un alma que es un espíritu y vale más
que todo el universo material”. “La persona tiene una dignidad
absoluta porque está en relación directa con lo absoluto, único
medio en que puede hallar su plena realización”. “Esta descripción
no es monopolio de la filosofía cristiana (...) Es común a todas las
filosofías que, de una u otro manera, reconocen la existencia de un
Absoluto superior al orden todo del universo, y el valor
supratemporal del alma humana.” Hay también quienes prescinden del
derecho natural y fundamentan los derechos humanos en el
historicismo, y los consideran derechos históricos o en la ética, y
los tienen como derecho morales.
Alfredo Fragueiro agregaba a esta distinción del hombre como
individuo y como persona, el de personalidad, ya que todas las
personas son iguales en dignidad, pero en la medida que actualizan
su potencialidades espirituales y materiales se convierten en
personalidades distintas y diferentes, que merecen un trato jurídico
diferenciado (ejemplo de ello es que los que tienen muchos ingresos
abonan más impuestos que los que tienen pocos).
El hombre tiende por naturaleza a asociarse con otros hombres, es un
animal político -como decía Aristóteles-, y al entrar en esta
relación de alteridad necesita proteger el desarrollo de su
personalidad, este universo hipostático, como dicen los teólogos,
unidad indisoluble de espíritu y materia, donde los bienes de la
libertad, que residen en su espíritu; el de la vida, que está en su
realidad material, y el del trabajo, que se expresan en su
personalidad, espiritual y material, necesitan ser respetados y
protegidos, y de allí nacen los derechos humanos, anteriores y
superiores a las constituciones, tratados internacionales y las
leyes positivas, para defender su dignidad personal y sus bienes
fundamentales: la libertad, la vida y el trabajo.
La palabra derecho, que viene del latín dirigere (dirigir) o regere
(regir), alude a lo recto, o sea a la conducta que, en las
relaciones entre personas, se ajusta a lo justo, al regirse por el
principio de dar a cada uno lo suyo -que es la esencia del derecho-,
y el que la misma esté dirigida al bien común, que es su fin. Las
leyes, naturales o positivas, son la causa eficiente del derecho, lo
que nos indica que es lo recto, lo justo, “que es lo suyo”. El
derecho se manifiesta entonces: en la conducta recta; en la norma,
que indica lo que es lo justo, ya que la virtud de la justicia es la
esencia del derecho.
El “derecho a ser hombre”, a existir como tal, a la propia
personalidad, es el primero de los derechos, le siguen el derecho a
la libertad, el derecho a la vida y el derecho a trabajar. Los demás
derechos son una derivación de estos. Dichos derechos tienen que ver
con el desarrollo que el hombre hace de sus propios bienes y
facultades para alcanzar el destino temporal y espiritual, su propia
felicidad, para el que ha sido creado, y la confrontación y
necesaria armonización con los derechos de los demás hombres, que
persiguen iguales propósitos.
Los derechos naturales tienen su raíz en la eminente dignidad del
hombre, como una realidad ontológica, que es “un orden ideal
relativo a las acciones humanas, una división entre lo conveniente y
lo inconveniente, lo adecuado e inadecuado,(...)” pero también como
una realidad gnoseológica, que significa el progresivo conocimiento
de las normas de derecho natural que el hombre viene haciendo, desde
que existe la humanidad, guiándose, según Santo Tomás, por las
inclinaciones y no sólo por la racionalidad de la naturaleza humana.
Esto es lo que nos permite hablar de un derecho natural de contenido
progresivo, que alude al modo con que la razón ha llegado a conocer
las reglas del derecho natural a través de los tiempos y nos impide
referirnos a los derecho como “nuevos” o “viejos”, según las
palabras de Maritain o de los derecho de primera (civiles y
políticos), segunda (sociales) y tercera generación (los de nuestra
época como los al ambiente, a la información, de los consumidores y
usuarios, de las minorías, etcétera).
Maritain dice que “el derecho natural implica esencialmente un
desarrollo dinámico, y por qué la conciencia moral, o el
conocimiento del derecho natural, ha progresado desde la era de las
cavernas de una doble manera: primero, con respecto al modo con que
la razón humana ha llegado a conocer de una manera cada vez menos
crepuscular, tosca y confusa, las reglas primordiales del derecho
natural; segundo, con respecto al modo con que alcanzó a conocer
–siempre por el conocimiento a través de la inclinación- sus normas
ulteriores y más elevadas. Y ese conocimiento sigue progresando
todavía y continuará progresando mientras dure la historia de la
humanidad. Ese desarrollo de la conciencia moral es, sin discusión,
la mejor prueba del progreso humano.(...) el derecho natural es un
código no escrito: ley no escrita, en el más profundo sentido de la
palabra, porque nuestro conocimiento no es el fruto del libre
concepto, sino resultado de una ideación limitada a las
inclinaciones esenciales del ser, de la naturaleza viviente y de la
razón, que actúan en el hombre, y porque se desarrolla
proporcionalmente al grado de experiencia moral y autocrítica, así
como de experiencia social, de que ha sido y es capaz el hombre a lo
largo de las diversas edades históricas.”
Malik, bajo la influencia de las encíclicas sociales insistió,
cuando se debatía la redacción de la DUDH, que se usara el termino
“persona” y no “individuo”, de allí que la misma afirma que la
persona está “dotada de razón y de conciencia”, se habla de
“derechos iguales e imprescriptibles”, se reconocen no sólo los
derechos personales sino también los de los grupos sociales. En su
preámbulo, en su proclama y sus 30 artículos se usa 28 veces la
expresión “persona”, y “personalidad” en 3 oportunidades.
INFLUENCIAS Y CRÍTICAS
Las ideas que contiene la DUDH tuvieron influencia en las
Constituciones y leyes de muchos países también, y en otras
declaraciones, tratados y normas internacionales. No sólo fue una
declaración de principios, sino como lo expresó más tarde la señora
Roosevelt, tuvo “un inmenso caudal educativo”, como bien indica
también la Proclama de la Declaración.
Las Convenciones de Ginebra de Derecho Internacional Humanitario,
del 12 de Agosto de 1949, que protegen los derechos de las personas
que no toman parte en las hostilidades, y la Convención Europea de
Derechos Humanos, celebrada en Roma en 4 de Noviembre de 1950,
fueron los primeros ecos de la Declaración. Pero hubo que esperar
hasta el 16 de diciembre de 1966, para que sus principios fueran
explicitados en tratados internacionales aprobados por la Asamblea
de la ONU, como fueron el “Pacto para los Derechos Civiles y
Políticos” y al “Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales”, y donde se repitieron las diferencias entre
los dos tipos de derechos. El Protocolo Facultativo del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos adoptado y abierto a
la firma, ratificación y adhesión por la Asamblea General en su
resolución 2200 A (XXI), de 16 diciembre de 1966, que entra en
vigor: 23 de marzo de 1976. El Segundo Protocolo Facultativo del
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, destinado a
abolir la pena de muerte fue aprobado y proclamado por la Asamblea
General en su resolución 44/128 15 44/128 15 de diciembre de 1989.
En 1969 se firmó el Pacto de San José de Costa Rica que lleva el
nombre de Convención Americana sobre Derecho Humanos. La
Declaración, y estos tratados, tienen en nuestro país jerarquía
constitucional por lo dispuesto en el artículo 75 inciso 22 de la
Constitución Nacional, desde que fue reformada en 1994. La
Declaración y Programa de Acción de Viena aprobado en la Conferencia
Mundial de Derechos Humanos el 23 de junio de 1993 amplió el alcance
de la declaración de 1948.
Las críticas que se hicieron sobre el Documento de 1948 prolongaron
el debate que hubo durante su gestación, principalmente entre
quienes privilegiaban los derechos civiles y políticos, y quienes
hacían hincapié en los derechos sociales. La Declaración Universal,
a pesar de sus limitaciones, la primera de las cuales fue acentuar
la responsabilidad sólo de los Estados en relación con las
violaciones de los derechos, fue una síntesis adecuada, al menos
para aquella época, de los dos enfoques.
En los últimos años se atiende más a los “nuevos” derechos
culturales y ambientales y la ONU ha contribuido al desarrollo de
estos temas, especialmente desde la Conferencia de Río sobre el
ambiente en 1982, y a la de Beijing sobre la mujer en 1995. Después
de la descolonización y a partir de los años setenta, los derechos
culturales que tienen que ver con la protección de las lenguas y de
las tradiciones, se han vuelto muy actuales, tanto por la exigencia
de una representación adecuada de minorías en estados cada vez más
multiculturales, cuanto por el surgimiento de conflictos de
identidad.
La tradición iusnaturalista, que muestra la DUDH, los Pactos de 1966
y el de San José de Costa Rica, reconoce los derechos como
personales y no los considera concesiones del poder público o de
cualquier autoridad patriarcal o familiar, lo que puede hallarse en
controversia con las tradiciones confucianas, hindúes, islámicas y
africanas, en las cuales se privilegian las instancias colectivas
sobre las individuales, y los deberes sobre los derechos. En China
se acuñó un vocablo nuevo para traducir el término “derecho
subjetivo”. De aquí la crítica a la visión “occidental” de estos
documentos.
Como bien recuerda Papini, el mundo musulmán elaboró Declaraciones
alternativas a la de 1948, considerando los derechos humanos en el
Islam: la de Dacca en 1981 y la de El Cairo en 1990 donde, por
ejemplo, se mantienen las diferencias entre hombre y mujer. También
la “Carta Africana de los Derechos del Hombre y de los Pueblos” de
2003. En el sudeste asiático, se insiste en los “valores asiáticos”
en antítesis a los occidentales y en 1993, se llega a la Declaración
de Bangkok, que da prioridad de los derechos sociales con respecto a
los políticos y se antepone el “derecho al desarrollo” sobre los
derechos individuales, con una percepción diferente con respecto a
la tradicional-occidental entre derechos individuales y colectivos,
con el riesgo de someter a la discrecionalidad del poder político el
goce de los derechos de libertad de los individuos. En la
Conferencia de Viena de 1993, junto a una toma de conciencia
positiva sobre la situación de la pobreza en el mundo, se notaba
ampliamente la diversidad de lenguajes sobre los derechos.
En el mundo cristiano ortodoxo señaló también distanciamientos con
la Declaración de 1948. En 2006, se celebró en Moscú una sesión del
Congreso Mundial Ruso, en la cual la Iglesia Ortodoxa tenía una
influencia decisiva, y donde se aprobó una Declaración sobre los
derechos y la dignidad del hombre; documento muy crítico con
respecto a los “principios liberales y anglosajones” consagrados en
la Declaración Universal. Dicho documento declara inadmisible que la
libertad de elección de un individuo tenga como único límite la
libertad de elección de los otros: existen valores superiores de
carácter ético, religioso y también patriótico, que, cuando están
arraigados en una sociedad, tienen preeminencia sobre la libertad
individual.
También, se observa cierta politización del tema de los derechos
humanos en occidente, como ocurre con el “nuevo” derecho de
“ingerencia humanitaria” invocado en varios casos para justificar
las intervenciones en Somalía, en la ex Yugoslavia o en Irak en los
años noventa.
Un ulterior problema se refiere a la relación entre el requerimiento
de seguridad colectiva, sobre todo debido al terrorismo, y la
limitación creciente y peligrosa de los derechos de privacidad sin
un suficiente control a las administraciones públicas establecidas a
ese fin.
Los derechos económicos, sociales y los culturales son a menudo
amenazados también por el sistema económico y financiero
globalizado, que es dominante a nivel transnacional, y que no está
regulado debidamente por los organismos internacionales, ni por
tratados internacionales y que está fuera del alcance y la
competencia de las autoridades y la regulaciones de los estados.
Pablo Luís Manili ha dicho, y ha dicho bien, que: “Sin duda, la DUDH
fue el punto de partida y la piedra basal del derecho internacional
de los derechos humanos, que hoy, a sesenta años de la adopción de
ésta, se presenta como una rama del derecho frondosa y desarrollada,
con autonomía científica y académica, con un cúmulo de doctrina de
autores, de opiniones de órganos no jurisdiccionales y de
jurisprudencia de órganos jurisdiccionales que, en el ámbito
internacional, han ido edificando un nuevo corpus iuris. Ya no se
puede cuestionar, en el siglo XXI, la obligatoriedad de la DUDH. Sea
que se adopte la postura de su incorporación al "derecho de la
carta" o que se sostenga la doctrina del consenso, su fuerza
vinculante está asegurada. Pero la DUDH ha dado un paso más en las
últimas tres décadas: su incorporación al derecho constitucional,
especialmente en iberoamérica. Seguramente habrá otras
constituciones que en el futuro se remitan a ella como fuente de
sabiduría y como herramienta para completar el sistema de derechos
fundamentales de la persona humana.”
RETROCESOS EN EL MUNDO
Como bien afirma Norberto Bobbio “el problema grave de nuestro
tiempo respecto a los derechos humanos no era el de fundamentarlos,
sino el de protegerlos.”
Durante su discusión y aprobación, y después de la DUDH hubo graves
atentados a los derechos humanos por causa de los siguientes
conflictos bélicos como el árabe-israelí, que es permanente, pero en
el que tubo picos del mayor conflictividad: como fueron los quince
meses después de la partición en 1947 y la creación del Estado de
Israel en 1948 cuando cinco países árabes invadieron el territorio
de Israel, la guerra de Suez en 1956, la de los Seis Días en junio
de 1967, en 1973 la de Yom Kipur, la del Líbano de 1978, la primera
(1987) y segunda intifada (2000) y la ocurrida en la franja de Gaza,
entre 2008 al 2009.
A ello hay que sumarle la guerra en Corea (entre la del Norte y la
del Sur desde 1950 hasta 1953). La invasión del Canal de Suez por
tropas de Francia, Gran Bretaña e Israel, ocurrida el 29 de octubre
de 1956, con motivo de su nacionalización decidida el 26 de julio
por el Presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, para financiar en
parte la construcción de la presa de Asuán, en respuesta a la
negativa financiamiento dispuesta por Estados Unidos y Gran Bretaña.
A principios de 1957, con la intervención de la ONU, se retiraron
las potencias europeas e Israel y el canal se reabrió. La guerra de
Vietnam, entre 1958 y 1975, en la que se enfrentaron la República de
Vietnam del Sur, apoyada principalmente por los Estados Unidos, y
Vietnam del Norte, ayudada por el bloque comunista. Las guerras
Indo-Pakistaní de 1965 y de 1971; las de Afganistán (primero por la
invasión soviética entre 1979 a 1988, y desde 2001 por la ofensiva
internacional encabezada por Estados Unidos); la de Malvinas, al
disponer el presidente General Leopoldo Fortunato Galtieri su
invasión en 1982 y la réplica del Reino Unido, la del Golfo Pérsico,
entre Irak y una coalición internacional de 31 países entre los que
se encontraba Argentina, liderada por Estados Unidos y con mandato
de la ONU, como respuesta a la invasión y anexión del emirato de
Kuwait, entre 1990 a 1992; la intervención de Etiopía en la Guerra
Civil Somalí iniciada en diciembre de 2006 y donde en el año
siguiente intervino Estados Unidos, para citar los conflictos más
importantes; y la guerra civil de Laos, que fue un conflicto armado
que se dio en ese país del Sureste de Asia entre 1962-1975.
Los derechos fundamentales fueron gravemente conculcados en los
países comunistas, concretamente en la Unión Repúblicas Soviéticas
Socialistas (URSS), hasta la caída del muro de Berlín en 1989. La
invasión de la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia a Hungría en
1956 y a Checoslovaquia en 1968, que interrumpió la Primavera de
Praga, que fue el período de liberalización política que duró desde
el 5 de enero hasta el 20 de agosto de ese año. Los ocurridos en la
República Popular China durante el Gran Salto Adelante (1957 1960),
que fracasó y produjo una gran hambruna, y la revolución cultural
(1966-1969), con la actuación de los guardias rojos que produjeron
innumerables desmanes, ambas impulsada por Mao Tse-Tung que gobernó
hasta su muerte en 1976. La masacre de la Plaza Tian’anmen donde
hubo también una gran cantidad de muertos, heridos y personas
privadas de su libertad sucedió en Pekín en 1989. Actualmente en
dicho país hay un régimen comunista, con una economía capitalista
muy desarrollada, donde la libertad de los mil trescientos millones
de chinos se encuentra por demás conculcadas. Este país es el que
mayor cantidad de personas condena a muerte por año en el mundo,
aunque no haya estadísticas que respalden dicha afirmación.
En 1949 el Ejército Popular de Liberación chino invadió el Tíbet.
Las facciones de tibetanos leales al Dalai Lama, iniciaron en Lhasa
el 10 de marzo de 1959, el Levantamiento Nacional Tibetano para
exigir la independencia. El ejército de China aplastó el movimiento
y el Dalai Lama huyó del Tíbet con sus allegados. En los años
siguientes, el Dalai Lama buscó el apoyo de la ONU, cuya Asamblea
emitió declaraciones en 1959, 1961 y 1965, solicitando a China que
respetara los derechos humanos del pueblo tibetano y su
autodeterminación. Desde 1988, el Dalai Lama intenta llegar a un
acuerdo y propuso la creación de un Tíbet democrático y con gobierno
autónomo, en asociación con la República Popular de China. En 2010
fue recibido por el presidente Barack Obama, de Estados Unidos, con
este propósito.
En Estados Unidos la lucha por los derechos civiles y en contra de
la segregación racial, aunque continúa todavía con otras
características, tuvo un período muy importante entre el boicot a
los autobuses de Montgomery en 1955 y el asesinato del líder
afroamericano Martin Luther King en 1968. El fallo de la Corte
Suprema de los Estados Unidos en Brown v. Board of Education (1954),
que rechaza la doctrina de "separados pero iguales" en las escuelas
pública fue un paso muy importante para el inicio en esta lucha.
En1955 por el racismo se produjeron la muerte de tres personas de
color Emmett Till, un adolescente de 14 años; el pastor activista
George W. Lee; y el militante de los derechos civiles Lamar Smith.
El 1º de diciembre de 1955, Rosa Parks rehusó a levantarse de su
asiento en un autobús para dejárselo a un pasajero blanco. Rosa fue
arrestada, enjuiciada y sentenciada por conducta desordenada y por
violar una ley local. Cuando esto se conoció en la comunidad negra,
se organizó el Boicot de Autobuses de Montgomery para protestar por
la segregación racial. El boicot duró 382 días, y fue encabezado por
el pastor Martin Luther King, hasta que la ley local de segregación
entre negros y blancos fue levantada. El liderazgo de King fue
creciendo hasta lograr la aprobación de la Civil Rights Act el 2 de
julio, y el 14 de octubre de 1964, fue galardonado con el Premio
Nobel de la Paz, por su resistencia no violenta en contra de los
prejuicios raciales. En los últimos años predicó en contra de la
guerra de Vietnam y a favor de los pobres. El 4 de abril de 1968,
Martin Luther King fue asesinado por un segregacionista blanco en el
balcón del Lorraine Motel en Memphis (Tennessee).
Las violaciones a los derechos humanos han sido notables en los
conflictos multiétnicos y tribales de África, con en Ruanda, que
después de independizarse de Bélgica en 1961 padeció el conflicto
entre los hutus y los tutsis que culminó con el genocidio de 1994.
La Guerra del Congo —que involucró a Angola, Zimbabwe, Uganda,
Ruanda y Namibia— fueron las más tremendas. Más de tres millones de
personas murieron entre 1998 y 2002 en la selva congoleña por actos
violentos, hambre y enfermedades en el más mortífero conflicto
surgido en el mundo tras la Segunda Guerra Mundial. En este siglo el
genocidio de Darfur, en el oeste de Sudán. Todas estas disputas
costaron la vida y el desplazamiento gran cantidad de personas.
El apartheid en Sudáfrica significó un sistema de separación étnica
favorable a la minoría blanca, que hizo que el líder negro Nelson
Mandela estuviera 27 años en prisión antes de llegar a ser
presidente democrático de ese país entre 1994 y 1999.
Igualmente en los conflictos que se sucedieron entre 1993 y 1995 en
Bosnia y Herzegovina, Repúblicas que habían pertenecido a la antigua
Yugoslavia. A principio de la última década del siglo pasado se dio
también el genocidio de Ruanda, y ya en este siglo el de Darfur, en
el oeste de Sudán. Todas estas disputas costaron la vida y el
desplazamiento de centenares de miles de personas.
Los grupos terroristas como ETA en España y Francia, la Organización
de Liberación de Palestina (OLP), las Brigadas Rojas en Italia entre
1970 a 1973 que secuestraron y mataron al líder de la Democracia
Cristiana Aldo Moro, Jihad Islámica Palestina que actuó en la década
del setenta, Hamas en la Franja de Gaza desde 1987, Al-Jihad fundada
en 1970 en Egipto, el Ejército Rojo Japonés creado en 1970,
Hezbollah grupo chiíta fundado en 1982 en el Líbano, Al-Qaeda creado
por Osama Bin Laden en 1980 para unir a los árabes que lucharon en
Afganistán contra la URSS, la banda Baader-Meinhof, liderada por
Andreas Baader que desde 1969 actuó en Alemania Federal, y otros que
actuaron en distintos países o regiones como fracciones políticas
violentas atentaron también seriamente contra los derechos invocados
en la DUDH.
Luego de la disolución de la URSS Chechenia declaró su independencia
en noviembre de 1991, pero Boris Yeltsin en 1994 envió tropas para
restaurar la autoridad de Moscú. La primera guerra terminó en 1996,
con una derrota humillante del ejército ruso. En octubre de 1999, el
primer ministro ruso Vladimir Putin reanudó la ofensiva, lanzando
una "operación antiterrorista", luego de que se produjeran varios
atentados en Moscú que se le atribuyeron a los chechenos. Estos
conflictos bélicos en la pequeña república caucásica musulmana han
costado muchas vidas.
El 9 de abril de 1991, poco después del colapso de la URSS, Georgia
declaró su independencia, pero en 1992 se vio envuelto en una guerra
civil que duró casi hasta 1995. Este año, dos regiones del país,
Abjasia y Osetia del Sur, se vieron en disputa con otros
separatistas locales, lo cual desembocó en guerras y violencia
interétnica, apoyadas por Rusia, Abjasia y Osetia del Sur mantienen
de facto independencia de Georgia. Muchas personas murieron, la
mayor parte de ellos civiles asesinados en operaciones de limpieza
étnica, otros fueron desplazados o expulsados. El 7 de agosto de
2008 las fuerzas armadas de Georgia comenzaron la operación Campo
Limpio con el fin de "restaurar el orden constitucional" en Osetia
del Sur. Los combates se iniciaron en los alrededores de la capital
de Osetia del Sur, con la batalla de Tsjinval. Poco después esta
operación se convirtió en una guerra entre Georgia de un lado y las
repúblicas separatistas pro-rusas de Osetia del Sur y Abjasia y la
misma Rusia de otro.
RETROCESOS EN LATINOAMÉRICA
Sería muy largo detallar los atentados a los derechos humanos
habidos en estas seis décadas en los países latinoamericano con
motivos de las dictaduras, las guerrillas, las organizaciones
paramilitares, y últimamente por los carteles del narcotráfico, con
sus secuelas de muertes, desaparición de personas, torturas, exilios
y pérdida de hijos por quienes fueron víctimas de la represión.
La revolución cubana encabezada por Fidel Castro en 1959 con la gran
cantidad de fusilados, exiliados, confiscaciones de bienes y las
privaciones de la libertad que se dieron y subsisten todavía en la
isla. Durante muchos años desde Cuba y bajo este régimen se impulsó
la lucha armada y se entrenaron guerrilleros que operaron luego en
distintos países de América Latina y de África. El régimen mantiene
en prisión desde el año 2003 a 75 disidentes. Durante el año 2010
murió en prisión –mientras protestaba con una huelga de hambre- uno
de ellos, Orlando Zapata Tamaño, lo ha hecho que el mundo proteste
por esta afrenta contra los derechos humanos. Las Damas de blanco y
algún grupo de opositores ejercen alguna resistencia dentro de la
isla. Actualmente sigue sin haber elecciones libres y existe
monopolio del gobierno en los medios de comunicación, incluido en
Internet. El bloqueo dispuesto por Estados Unidos – al que se oponen
los demás países de Latinoamérica- es la razón principal que invoca
el régimen para mantenerse. El 12 de abril de 2003 fueron fusilados,
luego de un juicio sumario de pocos días, los jóvenes Lorenzo
Enrique Copello Castillo, Bárbaro Leodán Sevilla García y Jorge Luís
Martínez Isaac por haber secuestrado una lancha para huir a Estados
Unidos.
Al atardecer del 2 de octubre de 1968, pocos días antes de los
Juegos Olímpicos, en ciudad de México miles de estudiantes y
residentes llenaron la plaza de las Tres Culturas de la unidad
habitacional Tlatelolco. Al amparo de la oscuridad, el ejército y la
policía rodearon a la multitud en un movimiento de tenazas y lo
reprimieron usando helicópteros, tanquetas y abrieron fuego. Esa
noche infernal, conocida hoy como la masacre de Tlatelolco, dejó un
gran número de muertos, que algunas estiman en 300, y miles de
heridos y presos.
Los derechos humanos fueron gravemente afectados por el accionar de
las guerrillas, rurales y urbanas, en distintos países de
Latinoamérica como Montoneros y el Ejército Revolucionario del
Pueblo (ERP) en Argentina: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC) y Ejército de Liberación Nacional, en Colombia, las
más antiguas del continente; en El Salvador, el Frente Farabundo
Martí para la Liberación Nacional, convertido actualmente en el
partido de gobierno del presidente Mauricio Funes; en Guatemala, la
Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca; en Honduras, la
Unificación Democrática; en Nicaragua, el Frente Sandinista de
Liberación Nacional, actualmente convertido en partido político en
el gobierno del presidente Daniel Ortega; en Perú, Sendero Luminoso;
en Uruguay, el Movimiento de Liberación Nacional –Tupamaros, uno de
cuyos líderes José Mujica, es el actual presidente de ese país; a
los que se podría agregar en México, el Ejército Zapatista de
Liberación Nacional. En esta enumeración recordamos sólo los más
importantes y por el accionar de estos grupos se perdieron muchas
vidas.
La Operación Cóndor o Plan Cóndor fue la coordinación de las
acciones contra la guerrilla y el terrorismo de los gobiernos
dictatoriales del Cono Sur de América -Argentina, Chile, Brasil,
Paraguay, Uruguay y Bolivia- entre sí y con la CIA llevada a cabo en
las décadas de 1970 y 1980. Por la misma se hicieron seguimiento,
vigilancia, detención, interrogatorios con apremios ilegales,
traslados entre países y desaparición o muerte de subversivos y
opositores a las dictaduras militares de la región. Entre los hechos
que se le atribuyen está el asesinato del general chileno Carlos
Prats en Buenos Aires, junto a su cónyuge Sofía Esther Cuthbert
Chiarleoni, el 30 de septiembre de 1974; del ex ministro del
gobierno de Salvador Allende, Marcos Orlando Letelier en Washington
D.C. Estados Unidos, el 21 de septiembre de 1976; y la tentativa de
atentado sufrido en Roma por, el ex ministro del presidente
demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva, Bernardo Leighton y su
esposa Ana Fresno, ocurrido el 6 de octubre de 1975, que por suerte
salvaron sus vidas. En los últimos tiempos se ha podido comprobar
que el presidente Frei Montalva fue asesinado cuando se encontraba
internado en un centro de salud en 1982 por personeros del régimen
pinochetista. El 18 de mayo de 1976 fue secuestrado en Buenos Aires
el político uruguayo del Partido Colorado, ex legislador y ministro,
Zelmar Raúl Michelini, hallándose su cuerpo sin vida, asesinado, el
21 de mayo, junto con el del ex diputado Héctor Gutiérrez Ruiz, que
también había sido secuestrado, y los de los ex militantes
guerrilleros Rosario del Carmen Barredo y William Whitelaw. Monseñor
Óscar Arnulfo Romero, Arzobispo Metropolitano de El Salvador fue
asesinado el día 24 de marzo de 1980, que en sus homilías
dominicales había denunciado violaciones de los derechos humanos. Se
sospecha que un represor argentino del Batallón 601 llamado o
apodado Emilio Antonio Mendoza habría sido uno de los que lo
asesinaron. En 1994, su sucesor Arturo Rivera y Damasse, abrió la
causa para su canonización y Monseñor Romero recibió el título de
Siervo de Dios.
La vuelta a la democracia constitucional en los distintos países de
la región, con la excepción de Cuba, mejoró sustancialmente la
situación de los derechos humanos, aunque respecto a la forma que se
trató la cuestión de lo que sucedió en el período predemocrático,
con Horacio Verbitsky podemos decir que: “Chile y la Argentina
constituyen un modelo, si bien hay diferencias: en el caso de la
Argentina, el establishment militar se derrumbó después de la guerra
de Malvinas; en Chile, en cambio, Pinochet se retiró con todo los
honores y se mantuvo con las leyes de amarre, los senadores
vitalicios y la comandancia en jefe. Por eso, creo que la lucha fue
más difícil en Chile que en la Argentina y no porque aquí haya sido
fácil, por cierto. El otro modelo en el mundo, es el de Sudáfrica,
donde se plantea el canje de impunidad por confesión de la verdad.
(…) Los modelos del Cono Sur están teniendo repercusiones en Uruguay
y en Colombia, y han tenido repercusiones en Perú (como los casos de
Barrios Alto y el Grupo Colina), donde en función de decisiones del
Sistema Interamericano han comenzado los procesos contra
perpetradores de las violaciones de los derecho humanos. Tanto en
Chile y Argentina como en Sudáfrica los procesos de justicia son
posteriores a los hechos. En Colombia, en cambio, el proceso de
justicia es contemporáneo con el conflicto, lo cual es una condición
totalmente distinta. El presidente Álvaro Uribe abre una negociación
con los paramilitares sobre un modelo a la sudafricana, de canje de
impunidad por confesión.”
En la primera década de este siglo han aparecido nuevas formas de
autoritarismo en Latinoamérica, con perfil populista, y donde se
intenta partir la sociedad en dos fracciones en conflicto
permanente, como se observa en la Venezuela de Hugo Chávez Frías, en
la Bolivia de Evo Morales, en el Ecuador de Rafael Correa Delgado y
en la Nicaragua de Daniel Ortega, donde se ha concentrado el poder
en la fracción dominante -aunque todavía hay elecciones-; se ha
permitido la reelección de los presidentes; se ha limitado el
funcionamiento y competencia de los órganos legislativos; la
Justicia es adicta al régimen y sigue sus pautas; los estados y
municipios han visto cercenada su autonomía; se persigue, encarcela
y excluye a los opositores; hay clientelismo político; se ha
limitado el uso de los medios de comunicación masivos y, en general,
se cercenan en forma creciente los derechos humanos. Este modelo, o
algunos rasgos de los mismos, son o intentan se imitados por
políticos en otros países (verbigracia: el ex presidente Manuel
Zelaya de Honduras protagonista principal del golpe de estado del
año 2009 por el que fue derrocado; y el político y militar retirado
peruano Ollanta Moisés Humala Tasso, fundador del Partido
Nacionalista Peruano y ex candidato a presidente), y por gobiernos,
como en nuestro país durante las presidencias a Néstor Kirchner y
Cristina Fernández de Kirchner.
El terrorismo se expresó brutalmente en los atentados perpetrados en
Buenos Aires: contra de la embajada de Israel el 17 de marzo de 1992
cuando un furgón Ford F-100 conducido por un suicida fue cargado con
explosivos y estrellado contra el frente del edificio de la Embajada
de Israel, localizado en la esquina de Arroyo y Suipacha, causando
la destrucción de la embajada, daños a una iglesia católica y a una
escuela ubicada en un edificio cercano, en el que murieron 29
personas, e hirió otras 242; y el 18 de julio de 1994 a la mañana
una bomba destruyó la sede de la Asociación Mutual Israelita
Argentina -AMIA-, en calle Pasteur 633, que dejó 85 muertos y más de
300 heridos. Ambos atentados se encuentran impunes todavía aunque se
sospecha como responsables a terroristas de Hizbollah e Irán.
En los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 el terrorismo
atentó contra las Torres Gemelas y el edificio del Pentágono, cuando
dos aviones de American Airlines y de United Airlines, se
estrellaron contra las Torres Gemelas en Nueva York, y un tercer
avión de American Airlines impactó contra la esquina del Pentágono
en Virginia; en ambos atentado murieron unas tres mil personas.
En España, en la Estación Atocha – cerca de Madrid- el 11 de marzo
de 2004 explotó una bomba, una segunda en la estación de El Pozo y
otra en Santa Eugenia, y, minutos más tarde, cuatro explosiones más
destruyen otro tren a 500 metros de Atocha. En estos atentados
murieron 192 personas y 1.500 resultaron heridas.
Estos hechos además de afectar a los derechos humanos provocaron que
se iniciara una nueva forma de guerra, contra el terrorismo, sin un
enemigo determinado -que no era otro estado como hasta ese momento
de entendía la guerra-. Ello motivó la invasión de Estados Unidos y
sus aliados a Irak en el año 2003 –invocando razones que luego se
demostraron falsas-, los actuales conflictos que se desarrollan en
Afganistán y Paquistán, e hizo que se produjera la sanción en el
Congreso de los Estados Unidos del Acta Patriótica (2001), que
admite restringir los derechos personales hasta límites por demás
discutibles y que se instalaran cárceles como la de Guantánamo,
donde el trato a los internos es inhumano y donde alguno de ellos no
tienen procesos. Por ella se ha llegado a justificar los
interrogatorios haciendo uso de la técnica de tortura que en nuestro
país se conoció con el nombre del “submarino”.
RETROCESOS EN ARGENTINA
La DUDH se produce cuando en Argentina vivía una etapa en que se
alternaban gobierno civiles y militares, que comenzó el 6 de
septiembre de 1930 y que concluyó el 10 de diciembre de 1983, en la
que se sucedieron seis golpes de estado (1930, 1943, 1955, 1962,
1966 y 1976) producidos por militares que derrocaban a gobiernos
constitucionales. Durante este tiempo los gobiernos –civiles y
militares- se arrogaban atribuciones de emergencia – previstos o no
en la Ley Fundamental-, que limitaban o desconocían derechos de las
personas. Se gobernaba bajo estado de sitio, estado de guerra
interno, ley marcial, o plan CONINTES, la regla era la emergencia y
la excepción (los días que había elecciones) el pleno ejercicio de
los derecho ciudadanos. Antes de 1983 hubo muchas personas privadas
de su libertad física sin orden escrita de autoridad competente,
algunas que pasaron más ocho años en esa situación. La detención con
incomunicación era frecuente y muchas veces llegó a durar más de un
año. Las órdenes judiciales emanada de los jueces en los hábeas
corpus o en las mismas causas penales eran desoídas o incumplida por
las autoridades administrativas, policiales o militares, y los
pedidos de los arrestados de salir fuera del país, fundados en el
estado de sitio vigente (artículo 23 de la Constitución), eran
también incumplidas. Se cesantearon sin causa ni indemnización
muchos empleados públicos. Se torturaron y vejaron a detenidos y se
obligaron a exiliarse a muchos argentinos. Los medios de
comunicación eran censurados. En los allanamientos de viviendas se
sustraían o destruían bienes.
1. LA PRIMERA DÉCADA
En 1948, cuando se aprueba la DUDH, era presidente constitucional el
general Juan Domingo Perón, en su primer mandato, y durante el mismo
se persiguió muchos de los que se le oponían, como ocurrió con
Cipriano Reyes, un dirigente sindical de la carne que fue uno de los
que lideró la gran manifestación popular del 17 de octubre de 1945
que hizo posible que ganara la elección presidencial, el año
siguiente, el entonces coronel Perón. Pero Reyes pronto cayó en
desgracia con el peronismo y en 1946 le asaltaron el sindicato,
porque Perón quería que todos los gremios dependieran de la CGT y
Reyes no esta de acuerdo. En 1946 fundó el Partido Laborista y al
año siguiente, ya diputado nacional, salvó su vida cuando lo
ametrallaron a la salida de su casa. En 1948 fue acusado de complot
contra el presidente y contra Eva Perón. Fue torturado casi hasta
morir y estuvo preso entre 1948 y 1955.
En 1949 fue detenido torturado y muerto en Tucumán el dirigente
sindical azucarero Carlos Aguirre, del Partido Comunista. Sufrieron
tortura los militantes universitarios Ernesto Mario Bravo y Luis
Vila Ayres, comunista el primero y socialista el segundo, y el
abogado radical Juan Ovidio Zavala.
Ricardo Balbín, líder de la opositora Unión Cívica Radical, en 1946
fue electo diputado nacional y presidió el llamado "Bloque de los
44", el único opositor en la Cámara de Diputados, ya que el Senado
era enteramente oficialista. Por su oposición parlamentaria el
gobierno lo persiguió política y judicialmente, hasta que fue
expulsado del Congreso en 1949 y encarcelado en el penal de Olmos en
La Plata. En 1950 es candidato a Gobernador de la provincia de
Buenos Aires y vuelve a ser encarcelado el mismo día de los
comicios. A fines de ese año, el presidente Perón lo indulta, y en
1954 vuelve a ser encarcelado.
Durante los dos primeros gobierno de Perón iniciados en 1946 actuó
un grupo político violento llamada Alianza Libertadora Nacionalista,
y en su segundo gobierno, iniciado en 1952, el conflicto con los
opositores se agravó y extendió a la Iglesia, a los profesores de
las universidades que fueron cesanteados, y a una fracción de las
Fuerzas Armadas.
El Gobierno de Perón en 1950 clausuró 40 medios de comunicación,
expropió todo el papel de diario y avanzó sobre el control y censura
a los medios de comunicación. En enero de 1951, el Gobierno de Perón
expropió el diario La Prensa, que luego reapareció como medio de las
centrales obreras.
El 15 de abril de 1953 un comando civil antiperonista realizó un
atentado terrorista en la Plaza de Mayo haciendo estallar dos bombas
durante una manifestación organizada por la CGT, que mató a 5
trabajadores y dejó más de 90 heridos. Con posterioridad sufrieron
torturas el radical Roque Carranza -Ministro de Defensa en 1983- y
el demócrata progresista Carlos Alberto González Dogliotti -ambos
responsables del atentado en Plaza de Mayo-, así como Yolanda J. V.
de Uzal y los hermanos María Teresa y Jorge Alfredo González
Dogliotti.
El 16 de junio de 1955 aviones de la Fuerza Aérea bombardearon Plaza
de Mayo de lo que resultó la muerte de 364 civiles y más de 800
heridos; esa noche grupos afines al gobierno, y con su complicidad,
saquearon e incendiaron en Buenos Aires la Curia Metropolitana y las
iglesias: Catedral, de San Francisco, San Ignacio, Santo Domingo,
San Miguel, San Nicolás, San Juan, la Merced, la Piedad y el
Socorro, además del Jockey Club, y las sedes de la Unión Cívica
Radical, del Partido Socialista, del Partido Demócrata y del Jockey
Club. El 17 de junio de 1955 en Rosario fue detenido y torturado
hasta morir el médico Juan Ingalinella del Partido Comunista, del
cual nunca se encontró su cadáver.
La Revolución Libertadora del 16 de septiembre de ese año derrocó a
Perón y lo reemplazó por un gobierno de facto cuya presidencia
recayó primero en el General Eduardo Lonardi y desde el 13 de
noviembre por el general Pedro Eugenio Aramburu; en el mismo se
proscribió al peronismo, se intervinieron sindicatos y
universidades, en las que se expulsaron profesores. El 12 de junio
de 1956, fue fusilado el general Juan José Valle, líder del
frustrado levantamiento cívico-militar producido el 9 de junio de
ese mismo año, que encabezó junto con el general Raúl Tanco. El
saldo de muertos fusilados fue de 18 militares y 13 civiles.
En 1959, durante el gobierno de Arturo Frondizi, se perpetró un
atentado terrorista en el que murieron 15 personas y hubo 20
heridos, mediante bombas que hicieron volar los depósitos de nafta
que la empresa Shell tenía en barrio San Fernando, en Córdoba, lo
que motivó la intervención federal y la caída del gobernador Arturo
Zanichelli. Entre los autores, que nunca fueron condenados, estaban
los dirigentes de la Alianza Libertadora Nacionalista, Carlos “Coco”
Pedrotti y Oscar “Perro” Moyano.
2. LA GUERRILLA
El primer grupo guerrillero en Argentina fue el de los Uturuncos,
que tuvo una efímera vida entre mediados de 1959 y febrero del 60 en
la zona boscosa del sur de la provincia de Tucumán, en el
departamento de Chicligasta. El nombre del grupo guerrillero fue
Ejército de Liberación Nacional-Movimiento Peronista de Liberación,
aunque pasó a la historia como: Uturuncos. El asesinato de un obrero
azucarero en Tucumán encendió la chispa. Enrique Manuel Mena, líder
peronista de izquierda que tomó el alias de "Comandante Uturunco"
fue el jefe del grupo. Hicieron ataques a comisarías, cuarteles de
bomberos y comercios. En la Nochebuena de 1959 tomaron la comisaría
de Frías, en Santiago del Estero. Pero por falta de apoyo entre la
población, fue desbaratado en poco tiempo por las fuerzas de
seguridad del Plan Conintes (Conmoción Interna del Estado) del
presidente Arturo Frondizi. El comandante Uturunco fue arrestado en
1960.
El segundo intento guerrillero rural fue liderado por Jorge Ricardo
Masetti, alias "Comandante Segundo", periodista de Radio El Mundo
que, mientras cubría la revolución en la Sierra Maestra, Cuba, se
incorporó a la lucha armada. En febrero de 1964 fundó el Ejército
Guerrillero del Pueblo (EGP) para actuar en la región de Orán Salta,
durante la zafra azucarera. Massetti, ingresó con sus hombres por la
frontera con Bolivia para afianzar la guerrilla en el norte
argentino, que luego quedaría en manos del "Comandante Primero", el
Che. El campamento fue descubierto por Gendarmería y destruido poco
después, y el cuerpo de Massetti jamás apareció.
En septiembre de 1968 en un paraje llamado La Caña, a 120 kilómetros
de Taco Ralo, en el sudeste de Tucumán, la policía recibió
informaciones: sobre movimientos de grupos armados presumiblemente
guerrilleros. Desde San Miguel del Tucumán, a unos cien kilómetros
de Taco Ralo, partieron sesenta efectivos de la policía local al
mando del comisario Hugo Tamagnini. Llegaron al campamento, que los
guerrilleros llamaban "El Plumerillo", la noche del 18, y atacaron y
redujeron a los rebeldes, deteniendo a 9 personas, incluida una
mujer, pero 4 escaparon y luego fueron encontrados el jueves 19 y,
junto con las restantes, fueron trasladados a Tucumán. El grupo se
denominaba Comando Montonero 17 de Octubre, de las Fuerzas Armadas
Peronistas (FAP), y fue fundado en abril de 1968 por los integrantes
de la Juventud Peronista: Envar El Kadr, Carlos Caride y los ex
seminaristas Gerardo Ferrari y Arturo Ferré Gadea. Las Fuerzas
Armadas Peronistas no se desmantelaron tras el fracaso. Los
guerrilleros de Taco Ralo reconocían el líderazgo de Perón. Las FAP
reaparecieron en 1969 y 1970 con varias acciones de guerrilla urbana
y en 1971 un sector de las FAP se integró a Montoneros. El 22 de
mayo de 1973 las FAP ejecutaron al dirigente sindical Dirk
Kloosterman secretario general del sindicato de trabajadores
mecánicos (SMATA).
La guerrilla argentina que actuó después tuvo dos vertientes: el
peronismo y el marxismo. Entre las primeras actuaron tres grupos
principales: las referidas FAP (Fuerzas Armadas Peronistas),
Descamisados y Montoneros. Esta última organización sería la más
importante y terminaría incluyendo en su seno a todas las
expresiones de la guerrilla peronista, desprendimientos de grupos
marxistas y a las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) una
organización que se había originado en fracciones de partidos de
izquierda, especialmente el Partido Comunista y el Partido
Socialista de Vanguardia, para integrarse con grupos provenientes de
la Juventud Peronista. Por el contrario, el núcleo fundador de
Montoneros, provenía de grupos de la extrema derecha católica, y fue
evolucionando junto con algunos sectores de la Iglesia, conocidos
como sacerdotes del Tercer Mundo, hacia posiciones más progresistas
hasta situarse a comienzos de los 70 a la izquierda del peronismo.
2.1. MONTONEROS
Montoneros fue un grupo guerrillero, cuyos principales dirigentes
fueron Mario Firmenich, un hombre de formación nacionalista
católica, Fernando Abal Medina, su pareja Norma Esther Arrostito, y
Gustavo Ramus, y que se presentó en sociedad el 1º de junio de 1970
mediante un comunicado referido al secuestro y asesinato del general
Pedro Eugenio Aramburu. El secuestro había sido el 29 de mayo,
cuando un grupo de montoneros, vestidos como oficiales del Ejército,
lo sacaron en su departamento y lo llevaron a una chacra de Timote,
provincia de Buenos Aires, y luego de un "juicio revolucionario" fue
asesinado por Fernando Abal Medina en el sótano de la mencionada
chacra. El 1º de julio de 1970, coparon la localidad cordobesa de La
Calera. En la retirada, fue herido el montoneros Ignacio Vélez;
detenidos Luís Lozada, José Breganti, Felipe Defrancesco, Cristina
Liprandi, José Fierro, Juan Conte Grand, Juan Sorati Martínez y
Heber Albornoz, y murió en el enfrentamiento Emilio Maza.
El 18 de marzo de 1972 tres hombres y una mujer que dijeron
pertenecer a Montoneros ingresaron a la casa del dirigente político
Roberto Mario Uzal, miembro del partido Nueva Fuerza, e intentaron
secuestrarlo. Uzal se resistió y en el tiroteo resultó gravemente
herido, falleciendo dos días más tarde, el 20 de marzo. Mataron,
también, al dirigente sindical José Ignacio Rucci, por entonces
Secretario General de la CGT, hecho que acaeció el 25 de septiembre
de 1973 en el barrio de Flores de la ciudad de Buenos Aires.
El 14 de febrero de 1974 asesinaron al dirigente político y diputado
nacional radical Hipólito Acuña. El 22 de marzo de ese año al
retirado dirigente sindical peronista Rogelio Coria. Arturo Mor Roig,
dirigente radical que había sido presidente de la Cámara de
Diputados de la Nación en el gobierno de Íllia y Ministro del
Interior durante la dictadura presidida por el general Alejandro
Lanusse y que se había retirado de la política, fue asesinado por
Montoneros el 15 de julio de 1974 mientras almorzaba en un
restaurante de San Justo. El 1º de noviembre de ese año, el
comisario Carlos Villar, uno de los organizadores de la Triple A, y
su esposa Elsa Marina Pérez, mientras hacía un paseo por el delta
del Tigre en una lancha, en la misma se produjo una explosión por la
que murieron ambos.
El 19 de septiembre de 1974 un comando Montonero secuestró y obtuvo
el cobro del mayor rescate de la historia argentina ya que la
organización recibió 60 millones de dólares, por la entrega con vida
de los hermanos Juan y Jorge Born, principales accionistas Bunge &
Born –la principal empresa cerealera del país-, a los seis y nueve
meses respectivamente. Durante este hecho fueron asesinados un
empresario de apellido Bosch y al conductor del vehículo apellidado
Pérez en que viajaban los secuestrados.
El 28 de diciembre de 1975 Roberto Quieto, de la conducción de
Montoneros, concurrió a la playa “La Grande”, en Martínez, junto a
familiares suyos, donde fue detenido por personal policial, se lo
torturó y pasó a integrar la lista de desaparecido. Un comunicado de
Montoneros del 14 de febrero de 1976 informó que el “Tribunal
Revolucionario” encontró a Quieto "culpable de los delitos de
deserción en operación y delación, y propuesto las penas de
degradación y muerte a ser aplicadas en el modo y oportunidad a
determinar”.
A mediados de 1975, Montoneros formó la "Compañía Montoneros de
Monte" que operaría en el noroeste de Tucumán. El 13 de febrero de
1976 mientras los montoneros penetraban por la zona de El Cadillal
se produjo un encuentro con el Ejército Argentino, donde resultaron
muertos varios integrantes de “Fuerza de Monte del Ejército
Montonero”, entre ellos Juan Carlos Alsogaray, hijo del Teniente
General Julio Alzogaray, quien, hacía un tiempo, había sufrido un
intento de secuestro fallido en la vía pública a manos de
Montoneros, donde militaban sus hijos.
El 2 de julio de 1976 se atentó, colocando una bomba en la
Superintendencia de Seguridad Federal de la Policía Federal, que
causó la muerte de 18 personas y fueron heridas a otras 66. El 19 de
agosto, los Montoneros interceptaron el auto particular del general
Omar Carlos Actis a cargo de la organización del Mundial 78 de
fútbol, y cuatro guerrilleros lo asesinaron. El 12 de septiembre
Montoneros destruyó un ómnibus policial en Rosario con un coche
bomba, matando a 9 policías y dos civiles, e hiriendo gravemente a
por lo menos 50. Durante el 8 de octubre fueron atacados con bombas
las oficinas de las compañías Fiat, Mercedes Benz y Chevrolet. El 16
de octubre otra bomba detonó en el club de cine del Círculo Militar,
que no causó muertos pero hirió a 60 personas. Durante los primeros
tres días de noviembre cinco casas de cinco ejecutivos empleados por
Laboratorios Lazar fueron atacados con bombas y Carlos Roberto Souto,
ejecutivo de Chrysler fue asesinado por miembros de los Montoneros.
El 15 de diciembre del mismo año, fue el atentado con explosivos que
produjo 14 muertos y 20 heridos, en el micro cine de la
Subsecretaría de Planeamiento del Ministerio de Defensa, durante una
reunión de trabajo. En la llamada Masacre de Margarita Belén
militares y policías ultimaron a 22 Montoneros la noche del 12 al 13
de diciembre de 1976, cerca de la localidad de Margarita Belén,
provincia del Chaco.
2. 2. E.R.P.
La vertiente marxista la expresó el grupo guerrillero “foquista”
llamado Ejército Revolucionario del Pueblo, que fue la estructura
militar del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) ,
liderado por Mario Roberto Santucho y Enrique Gorriarán Merlo,
durante los años setenta. Hacia finales de 1975 fue desarticulado
por las Fuerzas Armadas como consecuencia del Operativo
Independencia. El ERP formó la “Compañía de Monte Ramón Rosa
Jiménez” en Tucumán, y las Compañías urbanas “Decididos” de Córdoba,
“Combate de San Lorenzo”, en Paraná, “Héroes de Trelew”, “José Luis
Castrogiovanni” y “Guillermo Pérez”, estas tres últimas
constituyeron el “Batallón urbano José de San Martín”, de Buenos
Aires, cuyo bautismo de fuego fue el asalto al cuartel militar de
Monte Chingolo.
A principio de 1969 Santucho asaltó el Banco Provincia de Escobar
llevándose unos 213 mil dólares; en septiembre de 1970 asaltaron una
comisaría de Rosario y mataron a dos policías; el 17 de marzo de
1972 mataron en su casa del Comandante de Gendarmería Pedro Agarotti;
y en febrero de 1973 asaltaron y tomaron el Batallón 141 de
Comunicaciones del ejército, en Córdoba, y sustrajeron armamento y
municiones. Luego asaltaron al Comando de Sanidad del Ejército en la
Capital Federal pero cinco horas más tarde los militares abren fuego
y se libra un combate hasta que los guerrilleros se rinden. El 19 de
enero de 1974 asaltaron y coparon la guarnición militar de Azul, en
la provincia de Buenos Aires, pero fueron resistidos lo que obligó a
que Gorriarán Merlo –su líder- decidiera la retirada. En este
operativo murieron el coronel Arturo Gay, su esposa, Nilda Cazaux de
Gay; el coronel Ibarzábal, este último luego de un prolongado
cautiverio en una de cárcel del pueblo, y 5 guerrilleros.
El domingo 28 de abril de 1974, fue asesinado en la calle -cuando
iba a ver un partido de fútbol- quién había sido juez de la Nación,
Jorge Vicente Quiroga, que había integrado la Cámara Federal en lo
Penal, disuelta por ley en 1973, y que durante el gobierno militar
juzgaba a los “subversivos”, que luego habían sido beneficiados por
una ley de amnistía de ese mismo año.
En mayo de 1974 en Tucumán asaltaron y coparon la localidad de
Acheral. En agosto de 1974 atacaron en simultáneo la Fábrica Militar
de Pólvora y Explosivos de Villa María, donde fue capturado el
Coronel del Ejército, Argentino del Valle Larrabure y al Regimiento
17 de Infantería Aerotransportada de Catamarca, la que fracasó. El
13 de abril de 1975 el ERP hizo una operación contra el Batallón de
Arsenales 121, en la localidad de Fray Luis Beltrán al norte de
Rosario. En los enfrentamientos resultaron muertos dos guerrilleros
y el coronel Carpani Acosta. El 11 de mayo de 1975 se produjo un
intenso tiroteo en la ruta 301 en Tucumán, en donde fue muerto el
subteniente Raúl Ernesto García. Manipulando material explosivo, el
5 de agosto pierde la vida el teniente José Conrado Mundani. Y el 16
de agosto mueren en un enfrentamiento en la localidad Las Mesadas de
Tucumán, el cabo primero Miguel Dardo Juárez y seis guerrilleros. En
Septiembre de 1975, tras 8 meses de lucha, el ERP, pone fin a la
guerrilla rural. Su última gran acción fue el fallido asalto al
Batallón Depósitos de Arsenales 601 Domingo Viejobueno, ubicado en
la localidad de Monte Chingolo.
Los atentados y muertes recordados fueron desde nuestro punto de
vista los más resonantes y significativos, pero hubo muchos otros
que costaron vidas y dañaron seriamente a los derechos humanos.
3. LA “REVOLUCIÓN ARGENTINA”
Durante el gobierno de facto del general Juan Carlos Onganía, que
derrocó en 1966 al presidente Arturo Humberto Íllia, se
intervinieron las universidades nacionales, y se produjo lo que se
llamó la “Noche de los Bastones Largos”, cuando la policía el
29 de julio de ese año desalojó cinco facultades de la Universidad
de Buenos Aires, ocupadas por sus autoridades, profesores y alumnos
que resistían la intervención.
Durante el gobierno de la llamada “Revolución Argentina” que se
prolongó hasta 1973 hubo muchas y grandes protestas populares, En
una manifestación en Córdoba fue asesinado por la policía el obrero
y estudiante Santiago Pampillón el 7 de septiembre de 1966. En el “Cordobazo”,
ocurrido el 29 de mayo de 1969, un trabajador del sindicato de
mecánicos - Máximo Mena- fue asesinado por la policía. Luego vino el
“Rosarinazo” que se prolongó desde el 13 de mayo hasta el 17 de
septiembre de ese año.
El 15 de mayo la policía reprimió una manifestación de estudiantes
en Corrientes en la que murió el estudiante Juan José Cabral. Dos
días después, en Rosario, estudiantes que se movilizaban para
repudiar el crimen de Cabral fueron enfrentados por la policía y
murió el estudiante Adolfo Bello. En esta ciudad, en una marcha del
silencio del 21 de mayo, la policía volvió reprimir y murió el
aprendiz metalúrgico Luis Norberto Blanco, de 15 años. El 30 de
junio de 1969 fue asesinado por un comando el secretario general de
la Unión Obrera Metalúrgica, Augusto Timoteo Vandor en su despacho y
de cinco balazos.
El “Viborazo”, que fue un segundo “Cordobazo”, se produjo el 15 de
marzo de 1970. El l7 de agosto de ese año fue asesinato del
dirigente gremial peronista y Secretario de la CGT José Alonso y el
14 de octubre el Subcomisario de la Policía Federal D. Osvaldo
Sandoval, quien había encabezado la investigación del crimen de
Aramburu.
El 22 de agosto de 1972, 16 guerrilleros fueron muertos cuando
intentaron fugarse del penal de Trelew.
El 20 de junio de 1973, en un multitudinario acto en el que se
celebraba el regreso de Perón después de 18 años de exilio, ocurrió
la masacre de Ezeiza, cerca del aeropuerto. Por directivas de Perón,
la seguridad del operativo se delegó en el Coronel (RE) Jorge Osinde,
a quién fue el responsable de la represión. El 22 de mayo de 1973 es
asesinato del sindicalista peronista Dirk Kloosterman, Secretario
General de S.M.A.T.A., en la Provincia de Buenos Aires.
4. LA TRIPLE A Y EL COMANDO LIBERTADORES DE AMÉRICA
La Alianza Anticomunista Argentina (AAA), Triple A, fue un grupo
paramilitar de ultraderecha, que hizo numerosos atentados y
asesinatos en la década de 1970. Fue organizado y dirigido por José
López Rega; ex comisario de la policía, secretario Juan Domingo
Perón y miembro de la logia masónica Propaganda Due, dirigida por
Licio Gelli. En la organización colaboró el entonces comisario
general de la Policía Federal, Alberto Villar. En el gobierno Raúl
Lastiri, en 1973. López Rega fue designado Ministro de Bienestar
Social –cargo que mantuvo en las presidencias de Perón e Isabel
Martínez-.
El primer atentado de la Triple A fue el 21 de noviembre de 1973,
cuando colocó una bomba en el automóvil del senador radical del
Chubut Hipólito Solari Yrigoyen, que al explotar mutiló al senador,
pero no lo mató; dos años más tarde otra bomba estalló en su casa en
Puerto Madryn.
La Triple A llevó a cabo múltiples atentados. El 11 de mayo de 1974
fue baleado, en la puerta de la iglesia de San Francisco Solano en
el barrio porteño de Villa Luro el sacerdote Carlos Mugica. El 16 de
septiembre siempre en 1974 fueron asesinados el ex Vicegobernador de
Córdoba y sindicalista Atilio López, sindicalista, junto al contador
Juan Varas. El 13 de septiembre mataron al defensor de presos
políticos Alfredo “Cuqui” Curutchet. El 20 de septiembre fue
asesinado el subjefe de la Policía bonaerense Julio Troxler. El 27
de septiembre de 1974 fue asesinado el abogado e intelectual
marxista, Silvio Frondizi, fundador de Praxis y Movimiento de
Izquierda Revolucionaria (MIR-Praxis), que era hermano del
presidente Arturo Frondizi. El 3 de octubre de 1974 fue asesinado el
ex-Secretario General Sindicato de la Madera de la Provincia de
Buenos Aires, Juan Mario Russo.
En Córdoba atentaron contra el diario La Voz del Interior en la
madrugada del 23 de enero de 1975, durante el gobierno del
interventor federal Oscar Lacabanne, con la voladura de la rotativa
que se le atribuye al denominado Comando Libertadores de América, un
equivalente de la Triple A en la provincia de Córdoba.
Los padres y dos hermanos de Mariano Pujadas, uno de los muertos en
Trelew, fueron secuestrados y asesinados el 14 de agosto de 1975 en
Córdoba, por el Comando Libertadores de América.
El abogado Miguel Hugo Vaca Narvaja (h), que fue mi compañero de
clase en el Colegio Normal Alejandro Carbó, fue detenido el 10 de
marzo de 1975 y mientras estaba alojado en la Cárcel Penitenciaria
de barrio San Martín en la ciudad de Córdoba el 12 de agosto de 1976
una patrulla militar que lo retiró del penal (UP1) junto a Eduardo
De Breuil, Miguel Hugo Vaca Narvaja, Higinio Arnaldo Toranzo y
Gustavo Adolfo De Breuil. Luego de un trecho, los hicieron bajar de
la camioneta en que los trasladaron a los tres últimos y fueron
fusilados. Eduardo de Breuil salvó su vida y formuló la denuncia
ante la Justicia, que no investigó este crimen. Miguel Hugo Vaca
Narvaja en agosto de 1976 había logrado la autorización de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación para ser liberado y exiliarse en
Francia, país que ya había aceptado recibirlo. Cinco días más tarde
que el gobierno militar recibiera de la Corte la orden de liberarlo,
fue fusilado.
El 10 de marzo de 1976 personal policial detuvo al también abogado
Hugo Vaca Narvaja, padre del fusilado Miguel Hugo y de Fernando
-dirigente montonero- y el último ministro del interior del
presidente Arturo Frondizi, del que no se tuvo más noticias y hasta
ahora es considerado desaparecido. El 23 de ese mes, Susana Yofre,
su esposa y madre de doce hijos, se fue con toda su familia a Buenos
Aires –en total eran 27 personas– y pidió refugio en el consulado
mexicano. El 23 entraron en la embajada y el 24, el mismo día que se
produjo el golpe militar que derrocó a la presidente María Estela
Martínez de Perón, salieron en avión desde Ezeiza donde
permanecieron varios años. El 14 de octubre de 2004, la Corte
Suprema de Justicia de la Nación falló el caso “Yofre de Vaca
Narvaja, Susana c. Ministerio del Interior” y otros 6 expedientes
más, en los que ordenó indemnizar a la familia Vaca Narvaja por los
daños y perjuicios sufridos durante su forzado exilio.
La CONADEP probó la intervención de la Triple A en 19 homicidios en
1973, 50 en 1974 y 359 en 1975; se sospecha además de su
participación en centenares de otros. Además, las amenazas de muerte
que hicieron llevaron al exilio, a científicos como Manuel Sadosky,
artistas como Héctor Alterio y políticos como José Ber Gelbard.
Entre los meses de julio, agosto y septiembre de 1974 la Triple A
realizó 220 atentados, de los que resultarían 60 víctimas mortales y
44 heridas de gravedad, además de 20 secuestros. La estimación
indica que cometieron unos 1500 crímenes.
5. “EL PROCESO DE REORGANIZACION NACIONAL”
El 24 de marzo de 1976 se produce el golpe de estado encabezado por
el general Jorge Rafael Videla y en la madrugada de ese día fue
detenido y desapareció René Salamanca, secretario general del SMATA
de Córdoba y dirigente del Partido Comunista Revolucionario. El 14
de abril desapareció quién acababa de ser senador nacional
justicialista por Córdoba, Luís Agustín Carnevale. Mónica María
Mignone; hija de Emilio Mignone, que perteneció a la Acción
Católica, que había sido ministro de Educación en el gobierno
peronista bonaerense del coronel Domingo Alfredo Mercante y luego
viceministro de la Nación en el gobierno del general Juan Carlos
Onganía; catequista y misionera católica, fue secuestrada y
desaparecida el 14 de mayo. El 18 de junio fue asesinado el Jefe de
la Policía Federal General D. Cesáreo Cardozo, mediante una bomba
colocada debajo de su cama en su domicilio, atribuido a una
montonera amiga de su hija. El 2 de julio un atentado con explosivos
asesinó a 16 personas e hirió a 65, en el comedor de Seguridad
Federal. El 4 de julio fueron asesinados en la Iglesia de San
Patricio en Buenos Aires los sacerdotes palotinos Alfredo Leaden,
Alfredo José Kelly y Pedro Eduardo Dufau, y los seminaristas de la
misma orden Salvador Barbito Doval y Emilio José Barletti.
El 18 de julio fueron asesinados en Chamical, La Rioja, el sacerdote
Gabriel Longuevillet y Fray Carlos de Dios Murias. El 4 de agosto
muere Monseñor Enrique Ángel Angelelli, obispo de la Rioja,
asesinado en un extraño accidente de tránsito cerca de Chamical. El
17 de agosto fue detenido el ex diputado nacional Mario Abel Amaya,
que el 19 de octubre fallece, presumiblemente en la cárcel de Devoto
por una crisis asmática, sin medicación y con evidente muestras de
maltrato físico. El 20 de agosto aparecieron 30 cuerpos, 20 de
varones y 10 de mujeres, que fueron dinamitados en la localidad de
Fátima, Provincia de Buenos Aires, masacre que fue perpetrada por
personal policial. El 16 de septiembre, fueron secuestrados y
desaparecieron estudiantes secundarios en lo que se llamó la “Noche
de los Lápices”. Y el 27 de noviembre, siempre en 1976, Pablo
Gazzarri, sacerdote de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, fue
detenido por policías y torturado en la Escuela de Mecánica de la
Armada, quién enero de 1977 fue subido a un “vuelo de la muerte”.
Un grupo de madres de desaparecidos reunidas en la iglesia Stella
Maris resuelven ir a Plaza de Mayo a pedir una audiencia al
presidente Jorge Rafael Videla lo que hicieron el 30 de abril de
1977, así nace esta Asociación que en 1986 va a sufrir el
desprendimiento de Madres de Plaza de Mayo Línea fundadora. Desde
entonces, todos los jueves repetirían una caminata, porque las
fuerzas de seguridad les exigieron "circular" por causa del estado
de sitio, alrededor de la pirámide central de la plaza. En diciembre
de ese año fueron secuestradas y desaparecieron tres de las
fundadoras: Azucena Villaflor de Vicenti, Esther Ballestrino de
Careaga, María Ponce de Bianco.
El 11 julio de 1977 fue asesinado Monseñor Carlos Ponce de León,
obispo de San Nicolás de los Arroyos en otro misterioso accidente
automovilístico cerca de Ramallo. Las religiosas francesas Léonie
Duquet y Alice Domon fueron secuestradas junto a otras ocho personas
en diciembre de 1977 en la Iglesia Santa Cruz de Buenos Aires,
cuando participaban de reuniones del grupo fundador de Madres de
Plaza de Mayo. Los restos de Duquet y cuatro madres de Plaza de Mayo
fueron arrojados al mar desde un avión en uno de los llamados
“vuelos de la muerte”'. Arrastrados los restos por la marea hasta
una playa desde donde fueron enterrados clandestinamente en un
cementerio de la provincia de Buenos Aires, en donde fueron hallados
en 2005. Alice Domon sigue desaparecida.
Otros religiosos que perdieron la vida fueron: Carlos Dorniak,
asesinado en Bahía Blanca el 21 de marzo de 1975; Nelio Rougier,
detenido en Córdoba en septiembre de 1975, desaparecido; Miguel
Angel Urusa Nicolau, detenido en Rosario el 1º de enero de 1976,
desaparecido; José Tedeschi, salesiano reducido al estado laical,
detenido el 2 de febrero de 1976 en la Villa Itatí, en Bernal. Su
cadáver apareció días más tarde con señas de haber sido torturado;
el hermano Julio San Cristóbal, de la Congregación de las Escuelas
Cristianas de La Salle, detenido y desaparecido el 5 de febrero de
1976; Francisco Soares, asesinado en Tigre, al igual que un inválido
a su cargo, el 13 de febrero de 1976; Pedro Fourcade, detenido el 8
de marzo de 1976, desaparecido; Héctor Federico Baccini, detenido en
La Plata el 25 de noviembre de 1976, desaparecido, estaba en trámite
su reducción al estado laical; Carlos Armando Bustos, detenido en
Buenos Aires, el 8 de abril de 1977, desaparecido; Mauricio Silva
Iribarnegaray, detenido en Buenos Aires el 14 de junio de 1977,
desaparecido; y Jorge Adur, detenido el 7 de enero de 1980,
desaparecido.
El 1° de agosto de 1978, al Almirante Armando Lambruschini -que un
mes después sucedió al almirante Emilio Eduardo Massera en la
jefatura de la Armada- le colocaron una bomba que le destruyó su
vivienda, en la calle Pacheco de Melo al 1900, en Buenos Aires. Por
la explosión murió su hija Paula, de 15 años, y dos vecinos del
edificio de departamentos contiguo.
El 6 de septiembre de 1979 llegó a la Argentina una delegación de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que durante dos
semanas entrevistó con personalidades de la política, la cultura y
miembros del gobierno, visitó cárceles y recibió numerosas denuncias
por violaciones a los derechos humanos. Patricia Derian, secretaria
de Derechos Humanos del gobierno de James Carter, fue quién impulsó
la visita de la Comisión.
No quiero terminar esta descripción, de los más notorios atentados
contra los derechos humanos que ocurrieron en nuestro país, sin
recordar y rendir un sentido homenaje a Augusto Conte MacDonald;
quién fuera diputado de la Nación, dirigente del Partido Demócrata
Cristiano -al que pertenezco desde mi juventud- y uno de los
fundadores, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS); que
perdió para siempre a su desaparecido hijo, Augusto María, mientras
hacía el servicio militar durante el último gobierno militar, a
pesar de las gestiones que hizo ante militares que conocía para que
ello no ocurriera, circunstancia que lo marcó hasta su muerte en
1992.
6. LA VUELTA A LA DEMOCRACIA
La derrota de Malvinas en 1982 precipitó la caída del último
gobierno militar y los argentinos logramos en 1983 la recuperación
de la democracia y la vuelta al orden constitucional. A este gran
logro, hay que sumarle el apartamiento de la política de los
militares, y el juzgamiento de los responsables de la represión,
primero a través de la investigación que hizo la CONADEP (Comisión
Nacional por la Desaparición de Personas), presidida por el escritor
Ernesto Sábato, donde se comprobaron que hubo cerca de 9 mil
desaparecidos, y después en el juicio a las Juntas Militares que
presidieron el último gobierno de facto, luego que se anulara una
ley de facto que amnistiaba a los represores. En Córdoba la CONADEP
fue integrada por destacadas personalidades como Luís Rébora, Angel
Manzur, Rodolfo Barraco Aguirre, Albino Serafín y Rubén Arroyo. Se
discute todavía el número de personas desaparecidas, que algunos
estiman en 30 mil, aunque los que comprobó la CONADEP fueron los
antes indicados.
Tiempo después se descubrieron centros clandestinos en los que se
interrogaba y torturaba a personas durante el gobierno militar como
lo fueron la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA), el Vesubio,
Campos "Atlético, Banco y Olimpo de los dioses", el Garaje Olimpo y
el Pozo de Bánfield en Buenos Aires, y La Perla, el Campo de la
Ribera y el Departamento de Inteligencia de la Policía de la
provincia, el D2, en Córdoba. La Cacha en La Plata. Se calcula que
hubo más de 300 centros en todo el país.
Los que dirigieron el gobierno militar, fueron juzgados en 1984 por
la Cámara Federal en lo Criminal y Correccional y la sentencia se
dictó el 9 de diciembre de 1985. Los acusados fueron los integrantes
de las tres juntas militares: Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo
Massera y Orlando Ramón Agosti que integraron la primera junta
militar (1976 – 1980); Roberto Eduardo Viola, Armando Lambruschini,
Omar Domingo Rubens Graffigna, que formaron parte de la segunda
junta (1980-1981); y Leopoldo Fortunato Galtieri, Jorge Isaac Anaya,
Basilio Lami Dozo, que integraron la tercera (1981-1982). La pena de
prisión perpetua fue para los integrantes de la primera Junta
Militar, mientras que los de la tercera fueron absueltos. También se
les aplicó, inhabilitación absoluta perpetua y destitución del grado
militar, por hallarlos culpables de los delitos de homicidios
calificados, privaciones ilegales de la libertad calificada,
tormentos, robos agravados, falsedades ideológicas de documento
público, usurpaciones, reducciones a servidumbre, extorsión,
secuestros extorsivos, supresión de documento, sustracciones de
menores, y tormentos seguidos de muerte. El fallo lo confirmó la
Corte Suprema de Justicia de la Nación en 1986.
Monseñor Vicente Zaspe, arzobispo de Santa Fe, murió el 24 de enero
de 1984 en un Centro de Salud, como consecuencia de un sospechoso y
extraño accidente automovilístico o atentado que sufrió el 15 de
agosto del año anterior. Este prelado durante el gobierno militar
mantuvo una posición muy clara a favor de los derecho humanos, como
otros de sus colegas: Monseñor Jaime de Nevares, obispo de Neuquén,
Monseñor Miguel Hesayne obispo de Viedma, y Jorge Novak de Quilmes.
Las leyes de punto final, 23.492, y de obediencia debida, 23.521,
sancionadas bajo presión militar, fueron un retroceso ya 1e pusieron
límites a los responsables de delitos que podían ser juzgados. Estas
leyes fueron anuladas por la ley 25.779 -de cuestionable
constitucionalidad ya que el Poder Legislativo puede derogar pero no
anular leyes- y, luego, por sentencias judiciales, que las
declararon inconstitucionales, lo que permitió continuar con muchos
juicios para castigar a los represores. La demora en la tramitación
de alguna de estas causas ha sido denunciada como violación a los
derechos humanos.
Se ha excluido del alcance de estas leyes que terminaron con las
amnistía a quienes cometieron delitos, atentando también contra los
derechos humanos, desde los grupos guerrilleros u opositores durante
la violenta década del setenta. Esto no es justo, aunque esta
calificación no implica aceptar la “Teoría de los dos demonios” que
pretendía equiparar la gravedad de los crímenes de la represión,
hechos desde el Estado en nombre de una “guerra sucia” ordenada por
un Decreto que ordenaba “aniquilar el accionar de los elementos
subversivos en todo el territorio del país" (Decreto 2772, 6/10/75),
del presidente provisional de la Nación Ítalo Argentino Luder; con
la acción de guerrilleros y terroristas. Entiendo que todos fueron
delitos y merecieron ser sometidos a la Justicia, aunque algunos
hayan sido más graves que otros.
Igual discusión se ha dado respecto si los delitos de “lesa
humanidad” son sólo los cometidos desde la represión desde el Estado
o grupos para-estatales, y si en los mismos hay que incluir el
terrorismo y las acciones guerrilleras. Esto importa para saber si
son imprescriptibles o no. La Corte Suprema de Justicia de la Nación
aclaró el concepto de delito de “lesa humanidad” a través de la
adhesión al dictamen fiscal presentado por Esteban Righi, quién
sostuvo que el delito de lesa humanidad consiste en uno de los actos
descriptos en el Estatuto de Roma, según el cual “debe ser
desarrollado por el propio Estado, a través de una política que
atenta sistemáticamente contra los derechos fundamentales de una
sociedad civil o un grupo determinado de esta.”(En el caso “Derecho,
René Jesús s/ incidente de prescripción de la acción penal” del 11
de julio del 2007). Righi en esa oportunidad cita a David Luban
quien afirma que: “El alto grado de depravación por sí mismo, no
distingue a los crímenes de lesa humanidad de los hechos más crueles
que los sistemas locales criminalizan. Más bien, lo que distingue a
los crímenes de lesa humanidad radica en que son atrocidades
cometidas por los gobiernos u organizaciones cuasi-gubernamentales
en contra de grupos civiles que están bajo su jurisdicción y
control”. La discusión sobre el alcance de los delitos de “lesa
humanidad” no se agotó con esta decisión del Alto Tribunal.
El presidente Carlos Saúl Menem dicto los decretos de indulto 1002,
1003, 1004 y 1005, de fecha 7 de octubre de 1989, y los de los
decretos 2741, 2742 y 2743 del 30 de diciembre de 1990, para incluir
a quienes no estaban alcanzados por las leyes de punto final y de
obediencia debida, que eran unas 1200 personas. En el 1002 abarcó a
Guillermo Suárez Mason, Juan Sasiaiñ, José Montes, Andrés Ferraro y
otros, que, también, fue el primer indulto en ser declarado
inconstitucional. Incluyó —entre otros— a Ramón Genaro Díaz Bessone,
del Segundo Cuerpo. El decreto 1.003 indultó a represores uruguayos,
como José Nino Gavazzo y Jorge Silveira, a los montoneros Mario
Firmenich y Rodolfo Galimberti y gente que había estado desaparecida
y que —como Graciela Daleo— se negó a recibir el perdón
presidencial. El decreto 1.004 perdonó a los responsables del
levantamiento de Semana Santa y Monte Caseros, en 1987, y Villa
Martelli, un año después. El decreto 1005 indultó a Leopoldo
Fortunato Galtieri, Jorge Anaya y Basilio Lami Dozo, que había sido
los responsables de Malvinas. El Decreto 2.741 perdonó a Jorge
Videla, Emilio Massera y otros de los condenados. Firmenich fue
indultado mediante el decreto 2.742. Los decretos 2.743 al 2.746
indultaron a los dirigentes peronistas Norma Kennedy y Duilio
Brunello –que fuera interventor federal en Córdoba- ; el ex ministro
José Martínez de Hoz, y Carlos Suárez Mason, y a presos comunes. Los
decretos fueron luego declarados inconstitucionales por los
tribunales.
Las crisis política y económicas de los años 1989 y 2001, que
obligaron a renunciar a los presidentes Raúl Alfonsín y Fernando de
la Rúa, si bien no trajeron como consecuencia la intervención
militar como ocurría antes de 1983, originaron protestas populares,
con “cacerolazos” y asaltos a supermercados y tiendas, y generaron
la creación de “piquetes”, que hacen marchas (algunas veces
exhibiendo palos o portando piedras), cortan calles y rutas, hacen
escraches, participan en la distribución y administración de planes
sociales, y bregan por que los mismos se mantengan e incrementen.
Desde el gobierno y de distintos sectores políticos, muchas veces se
hace clientelismo político con estos grupos.
El 3 de noviembre de 1995, en la ciudad cordobesa de Río Tercero, a
partir del incendio de un tambor de trotyl, que se propago a otros
tambores de igual contenido, se produjo una serie de explosiones en
la Fábrica Militar de esta ciudad, que dejaron un saldo 13 muertos y
335 heridos, la Justicia investiga si esto fue un atentado, las
razones que lo motivaron y las indemnizaciones para los
damnificados.
A comienzo del año 2002, siendo presidente Eduardo Duhalde se
implantó el “Corralón”, complemento del “Corralito” dispuesto poco
antes por el presidente De la Rúa y el Ministro Domingo Cavallo, por
el que se confiscaron los depósitos bancarios de miles de ahorristas
lo que produjo manifestaciones, protestas, juicios y algunas muertes
entre los damnificados. La Corte le puso fin con el dictado de un
fallo en el caso “Bustos”, con una fundamentación por demás confusa.
Las protestas que se suscitaron después de la renuncia del
presidente De la Rúa en diciembre de 2001 dejaron muertos y heridos.
Durante la presidencia provisional de Eduardo Duhalde fueron
asesinados por policías los jóvenes piqueteros Maximiliano Kosteki y
Darío Santillán, hecho ocurrido en la estación de trenes de
Avellaneda el 26 de junio de 2002. Esto obligó a Duhalde a adelantar
las elecciones presidenciales.
El 18 de septiembre de 2006 desapareció Julio López de 77 años de
edad, testigo en el juicio al represor Miguel Etchecolatz.
Otro grave problema que nos aqueja, al mundo y a nosotros los
argentinos, es la persistencia de la esclavitud a través de lo que
se denomina ahora: la “Trata de personas”; sean con el objeto de
prostituir, de adoptar niños, de migrar, de explotar laboralmente o
para conseguir transplantes de órganos; es uno de los tres delitos
más graves y extendidos en el mundo, junto con el tráfico de armas y
de drogas. En nuestro país no hay todavía una política ni órganos
adecuados para combatir ese flagelo. La reciente modificación al
Código Penal, ley 26.364, en esta materia no es suficiente para
terminar con este mal.
El narcotráfico ha avanzado en forma alarmante en el mundo, en los
países latinoamericanos y en nuestro país, y el Estado ha
retrocedido en sus posibilidades de combatirlo con eficacia, los
titulares de derechos humanos afectados por ello reclaman una mayor
y mejor intervención estatal, y una mejor cooperación internacional
para combatirlo, para rehabilitar a consumidores y adictos, y para
prevenir el uso de estupefacientes. Ciertas drogas, como el “paco”,
causan graves daños en la salud, en la conducta y cobran valiosas
vidas de niños y jóvenes que lo consumen.
Para nada ha sido un avance que la Corte Suprema de Justicia de la
Nación en el caso “Arriola”, del 25 de agosto de 2009, haya
declarado inconstitucional el segundo párrafo del artículo 14 de la
ley 23.737, de estupefacientes –que castiga con un mes a dos años de
prisión la tenencia para consumo personal–, porque consideró que la
tenencia de escasas cantidades de marihuana en el ámbito privado no
debe ser castigada si es para consumo personal y no hay peligro o
daños para terceros. Dicha ley ya había despenalizado la tenencia de
estupefacientes cuando el que iba a ser condenado se disponía a
tratarse de su adicción (artículo 17). Así como las políticas del
Estado siempre fue ambigua en esta materia, la jurisprudencia del
Alto Tribunal ha sido cambiante: en el año 1978, en el fallo
“Colavini” declaró la constitucionalidad de la penalización de la
tenencia para consumo personal. En 1986, en “Bazterrica”, declaró su
inconstitucionalidad. Luego, en 1990, con el fallo “Montalvo”, se
volvió al criterio de “Colavini”. Ahora, con “Arriola”, se regresa,
al criterio de “Bazterrica”.
Los hechos descriptos son los más relevante que conservo en mi
frágil memoria, pero no fueron todos, y hubo otros que costaron vida
y en los que se atentó seriamente contra la libertad de muchos
argentinos.
7. AVANCES
Sin embargo, el tema derechos humanos cobró una importancia
fundamental con la vuelta a la democracia constitucional, no sólo
para una mejor valoración y juzgamiento de los ocurridos en los años
setenta, sino que se avanzó en forma considerable en materia de los
derechos políticos y sociales, y en derechos humanos concretos, como
los de la mujer, de los derechos ambientales, de los usuarios de
servicios públicos, de los consumidores y de la información,
especialmente después de los avances tecnológicos en materia
electrónica e informática.
La estabilidad constitucional y democrática se mantuvo a pesar de
algunos alzamiento militares y de las crisis políticas, como fueron
la terminación anticipada del gobierno del presidente Raúl Alfonsín
en 1989 por la crisis hiperinflación, y la del presidente Fernando
de la Rúa en diciembre de 2001. La reforma de la Constitución de
1994 le dio rango constitucional a estos derechos, amplió las
garantías y dio jerarquía constitucional a declaraciones y tratados
internacionales de derechos humanos, entre los cuales estaba la
Declaración de la ONU de 1948 (artículo 75 inciso 22). En su primera
parte se agregó un capítulo segundo dedicado a los “Nuevos derechos
y garantías” (artículos 36 al 43).
La aprobación de otros tratados internacionales de derechos humanos
hecha por la Asamblea de la ONU, que en Argentina tienen también
jerarquía constitucional, fueron un importante avance: como lo fue
la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de
Genocidio aprobado también el 9 de diciembre de 1948 por Resolución
260, la Convención Internacional sobre la Eliminación de toda forma
de discriminación Racial aprobada en 1965, la Convención sobre la
Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de
Lesa Humanidad de 1968, la Convención sobre la Eliminación de todas
las formas de Discriminación de la Mujer de 1979, la Convención
contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o
Degradantes de 1984, la Convención sobre los Derecho del Niño de
1989, a los que debe agregarse la Convención Interamericana sobre
Desaparición Forzada de Personas aprobada por la Asamblea de la
Organización de Estados Americanos de 1994. La Ley 26.171, de 2006
aprobó el Protocolo Facultativo de la Convención sobre Eliminación
de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, adoptado por
la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas el 6
de octubre de 1999, que fue ratificado el año siguiente.
Se dictaron importantes leyes para garantizar mejor los derechos
humanos como fueron las leyes de Hábeas Corpus 23.098, de Actos
Discriminatorios 23.592, de Cupo (para facilitar la candidatura de
mujeres a cargos legislativos) 24.012, del Defensor del Pueblo
24.284 y 24379, de Protección de Datos Personales 25.326 y General
del Ambiente 25.675. La sanción en 1990 del Código de Procedimiento
Penal federal, ley 23.984; que implantó el juicio oral y público,
como lo hicieron antes todas las provincias a partir de Córdoba en
la década del cuarenta, con la sola excepción de Santa Fe que
continúa rigiéndose por el procedimiento escrito; fue un gran avance
para la mejor tutela de la garantía del debido proceso legal
adjetivo, como lo afirmé siendo diputado de la Nación en el debate
que precedió su aprobación. La ley de ejecución penal, 24.600, fue
un avance para mejorar la situación de las cárceles y los internados
en las mismas, y la ley del arrepentido en delitos cometido por
terroristas, 25.241, agrega una modalidad que puede facilitar el
esclarecimiento de los mismos.
Sólo está vigente en la Provincia de Tucumán, con el nombre de
Código de Procedimiento Constitucional y, con algunas variantes para
adaptarlo al nivel provincial, el proyecto de Código de la Seguridad
Personal que presenté en la Cámara de Diputados de la Nación cuando
la integré en el año 1991, en el que se unifican y sistematizan los
distintos procedimientos judiciales que garantizan derechos humanos.
El Decreto 70/91, que dictó el presidente Carlos Saúl Menem, y en el
que tuve oportunidad de impulsar para su sanción y en el que
participé en su redacción cuando fui diputado de la Nación, dispuso
otorgar una indemnización de $27 por cada día de detención a las
personas que hubieren estados arrestadas en virtud del estado de
sitio antes del 10 de diciembre de 1983. Luego la ley 24.043
extendió el beneficio a aquellos civiles que fueron detenidos por
decisión de tribunales militares, con o sin sentencia. En 1994 se
sancionó la ley 24.411 que otorgó indemnización a las víctimas de
desaparición forzada y a los sucesores de personas asesinadas por
los militares, miembros de las fuerzas de seguridad o grupos
paramilitares. Las leyes 24.823 y 25.814 fueron complementarias de
aquella.
La ley 25.914 de 2004, dispuso repara a las personas nacidas durante
la privación de la libertad de sus madres; a los menores detenidos
debido a la detención o desaparición de sus padres por razones
políticas -ya sea a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, de
tribunales militares o de áreas militares-; y a las personas
víctimas de sustitución de identidad. Este último supuesto, se
refiere a aquellos casos de niños o niñas que fueron robados a sus
padres detenidos-desaparecidos, e inscriptos como hijos legítimos de
otras familias.
La jurisprudencia de nuestros tribunales, especialmente la de la
Corte Suprema de Justicia de la Nación, permitió –con su activismo-
hacer importantes progresos en materia de derecho humanos, siendo
significativo lo que se avanzó en lo que respecta al control de
constitucionalidad, y en los procedimientos de hábeas corpus,
amparos -especialmente los colectivos-, y en las medidas
autosatisfactivas y cautelares autónomas, con lo que se ha suplido
la falta de normas adecuadas que reglamenten mejor estos institutos.
El 3 de mayo de 2005 la Corte Suprema de Justicia de la Nación en
los autos: “Recurso de hecho deducido por el C.E.L.S. en la causa:
Verbitsky, Horacio s/ hábeas corpus", hizo lugar a un hábeas corpus
colectivo a favor de los detenidos en la provincia de Buenos Aires y
dispuso que la Corte y los Jueces de dicha provincia debía hacer
cesar en 60 día la detención en comisarías de menores y enfermos, y
con la urgencia del caso, hagan cesar toda eventual situación de
agravamiento de la detención que importe un trato cruel, inhumano o
degradante. Ordenó al Poder Ejecutivo Provincial que, remita a los
jueces respectivos, en el término de 30 días, un informe
pormenorizado, en el que consten las condiciones concretas en que se
cumple la detención (características de la celda, cantidad de camas,
condiciones de higiene, acceso a servicios sanitarios, etc.), a fin
de que éstos puedan ponderar la necesidad de mantener la detención,
o bien, dispongan medidas de cautela o formas de ejecución de la
pena menos lesivas. Exhortar a los Poderes Ejecutivo y Legislativo
de la Provincia a adecuar su legislación procesal penal en materia
de prisión preventiva y excarcelación y su legislación de ejecución
penal y penitenciaria, a los estándares constitucionales e
internacionales.
En materia de amparos colectivos es importante citar el caso.
"Mendoza, Beatriz Silvia y Otros C/ Estado Nacional y Otros S/ Daños
y Perjuicios" del 20 de junio de 2006 donde la Corte Suprema de
Justicia de la Nación declaró su competencia originaria con respecto
a las pretensiones concernientes a la prevención, recomposición y el
resarcimiento del daño colectivo causado de la contaminación
ambiental de las aguas del Río Matanzas - Riachuelo. También es
importante recordar el caso: “Halabi, Ernesto c/ P.E.N. - ley 25.873
- dto. 1563/04 s/ amparo ley 16.986” del 24 de febrero de 2009
declaró inconstitucional la llamada "Ley Espía" impidiendo al Estado
hacer escuchas telefónicas o vigilar correos electrónicos sin orden
judicial, con lo que se protege la privacidad en Internet y
Telefonía e insinúa la creación de una "Acción de clase", y los
efectos del fallo adquieren una dimensión colectiva aplicable a toda
la ciudadanía.
El control de convencionalidad ha sido bien receptado en nuestros
tribunales a partir de la doctrina y el positivo accionar de la
Corte y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
También ha sido positivo el que se pudiera determinar la paternidad
de más de un centenar de hijos de personas desaparecidas o muertas
por la represión a través de la labor de la Asociación de Abuelas de
Plaza de Mayo.
FUTURO Y REFLEXIÓN FINAL
Somos conciente que este balance de los avances y retrocesos habido
en materia de derechos humanos en el mundo y en nuestro país, desde
que la ONU aprobó la DUDH, es incompleto, y contiene muchas e
importantes omisiones, pero sirve para señalar, a grandes rasgos,
que el camino a recorrer, que es todavía largo y por demás difícil.
El relato de los retrocesos nos muestra lo inútil e inservibles que
han sido los argumentos, explicaciones, ideologías, doctrinas y
credos que permitieron que estos hechos sucedieran o pretendieran
ser justificados. Cuantas vidas perdidas; cuanta tortura; cuantas
libertades suprimidas o limitadas, cuantos exiliados o desplazados;
cuantos padres sin hijos y cuantos hijos sin padres; cuantas
personas privadas de trabajo, de vivienda, de alimentos, de bienes y
servicios; cuantos dineros y recursos dilapidados; sin razón
valedera que lo explique. Visto hoy en perspectiva todo esto parece
un gran disparate.
Los crímenes y daños producidos por la violencia política en el
mundo, y en nuestro país, principalmente, durante la década de los
70 no han sido debidamente procesados por nuestras sociedades
políticas. La moral y el derecho exigen que sobre los mismos debe
haber: verdad, justicia, arrepentimiento, y perdón para que nos
podamos reconciliar. En España todavía se están procesando los
crímenes de su guerra civil, sucedida hace más de setenta años. En
nuestro país desde 1984 hemos iniciado la etapa de la verdad y la
justicia pero no han concluido aún. Todavía no conocemos, no tenemos
memoria, de mucho de los crímenes que se cometieron, ni quienes
fueron sus autores, que pasó con los desaparecidos, si murieron no
sabemos a donde están sus restos, hay hijos de desaparecidos o
muertos que no conocen su verdadera identidad; hay juicios que no
han comenzado y otros que no han concluido aún; hay sentencia que no
están firmen y penas impuestas que no han sido cumplidas. De
arrepentimiento, salvo por parte de la Iglesia Católica, hay poco y
nada, por lo que estamos lejos del perdón y la reconciliación.
En la primera década del nuevo milenio, hemos tomado conciencia de
la necesidad de tutelar también derechos que aparecen como “nuevos”,
pero que no son otra cosa que una derivación de los derechos a la
personalidad, y a la defensa de la vida, de la libertad y del
trabajo, como son: el derecho a la vida desde la concepción, a la
muerte digna, a la alimentación, al agua, a la salud, al ambiente, a
la información, a la educación, a la cultura, al de los
consumidores, al de los usuarios de los servicios públicos, de los
inmigrantes, de las minorías, en general, y de los pueblos
originarios o de los que están radicados en provincias, ciudades o
regiones alejadas de los centros de poder, en particular, y todos
los que son necesario preservar para terminar con la pobreza, la
indigencia y la marginalidad; para citar sólo algunos. Un derecho
esencial como el de la libertad religiosa no está todavía
garantizado en muchos países, ni por tratados internacionales. Los
nuevos roles que ha asumido la mujer en la sociedad requieren una
mayor y mejor tutela, para ellas, para los varones con la que
comparten su vida, y para las familias de la que son parte.
Concluyo repitiendo lo que bien expresara Eva Martínez Sampere:
“defiendo la universalidad de los derechos humanos reconocidos en la
Declaración del mismo nombre -ampliables y mejorables por otras
normas jurídicas internacionales, comunitarias y constitucionales-
como el mínimo ético común para toda la especie humana. Comparto
pues la invención filosófica, pactada políticamente e implantada
jurídicamente en la citada norma, de que cada persona tiene igual
dignidad e iguales derechos para expresar su diferente
individualidad y ha de contar con voz y voluntad propia a la hora de
organizar la convivencia humana, quedando prohibidas, por tanto,
todas las relaciones de dominación interpersonales basadas en una
supuesta desigualdad social que acepte la pobreza o la subordinación
por razón de nacimiento, sexo, etnia, religión, etc. Como estarán
pensando, para llevar a cabo esta ingente tarea hace falta poner fin
al modelo social dominador e implantar un modelo solidario, que haga
posible el desarrollo sostenible en todo el planeta. Las normas
jurídicas de Naciones Unidas, las comunitarias y las Constituciones
democráticas son condición necesaria, aunque no suficiente, en esa
dirección. Hace falta el convencimiento de la ciudadanía, de la
sociedad civil -lo cual se consigue con la educación en esos
valores, objetivos y derechos- para conseguir hacer realidad una
vida humana digna y el respeto a los demás seres vivos.”
Córdoba, marzo de 2010.